
La XX edición de los Premios a la Conservación de la Biodiversidad de la Fundación BBVA celebra y reafirma el compromiso activo de múltiples actores con la preservación de la vida en el planeta. En ella, se ha reconocido la exitosa reintroducción en España del ibis eremita, un ave que se había extinguido en la península ibérica, gracias a un innovador programa de cría en cautividad en Cádiz; la protección de las aves playeras migratorias de toda la costa del Pacífico latinoamericano, mediante una red internacional de colaboración entre 11 países, desde México a Chile; la conservación de las dos principales especies de elefantes que se encuentran en peligro de extinción en África; y las trayectorias excepcionales de cuatro pioneros de la comunicación ambiental: el educador José Ramón González Pan y la periodista radiofónica Josefina Maestre, en la modalidad de formatos audiovisuales; y la escritora Mónica Fernández-Aceytuno y el corresponsal ambiental de El Mundo, Carlos Fresneda, en el resto de formatos.
Asimismo, coincidiendo con la celebración de este vigésimo aniversario, el director de la Fundación BBVA ha anunciado la creación de dos nuevas categorías para la próxima edición de estos premios: una dedicada a la conservación de la biodiversidad en África y otra a la difusión y sensibilización ambiental a escala mundial. Adicionalmente, el Premio Biophilia, dedicado al abordaje de la problemática ambiental desde las ciencias sociales y las humanidades, pasa a integrarse en esta familia, que incluirán ahora las siguientes categorías: actuaciones en España; actuaciones en Latinoamérica; actuaciones en África; premio a actuaciones a escala global; educación, comunicación y sensibilización medioambiental en España; educación, comunicación y sensibilización medioambiental en el mundo; contribuciones desde las humanidades y las ciencias sociales al análisis de la naturaleza y su relación con la sociedad. Finalmente, esta familia de galardones se completa con el Premio Fronteras del Conocimiento en Cambio Climático y Ciencias del Medio Ambiente.
Premio a la Conservación en España: Proyecto Eremita: El regreso a la península ibérica de una de las aves más amenazadas del mundo

El premio en la categoría de Actuaciones en Conservación de la Biodiversidad en España se ha otorgado al proyecto para la reintroducción en Cádiz del ibis eremita, impulsado por el Centro de Conservación de la Biodiversidad Zoobotánico de Jerez Alberto Durán, “por representar un caso de éxito de reintroducción de una especie localmente extinta de una de las aves más amenazadas del mundo”, según resalta el jurado. Esta iniciativa no solo ha logrado “crear una colonia reproductora”, sino que además ha conseguido el hito de “conectar esta nueva población con una ya preexistente en Austria, a través de sus rutas migratorias”.
En los últimos 50 años, la población mundial del ibis eremita (Geronticus eremita L. 1758), el cual es un ave de color negro, con un pico largo curvado y un característico cráneo que explica su otro nombre “ibis calvo del norte”, ha sufrido un declive del 90%, debido a la persecución directa, los pesticidas y los cambios en el uso del suelo, convirtiendo pastizales en campos de cultivo. De ser un ave común en las cuencas del Danubio o el Ródano y criar en paisajes rocosos de Alemania, España, Italia o Suiza, así como de Turquía o Siria, el ibis eremita desapareció del medio natural, con la excepción de un último reducto en Marruecos. Pero el Proyecto Eremita promovido por el Centro de Conservación de la Biodiversidad Zoobotánico de Jerez (ZBJ) Alberto Durán —una institución pública dependiente del Ayuntamiento de Jerez— ha logrado reintroducir la especie en la comarca de La Janda, en Cádiz, estableciendo una población silvestre compuesta por más de 250 ejemplares en libertad distribuidos en cuatro colonias de cría.
En 1999, un grupo de expertos europeos dio la voz de alarma del peligro inminente de extinción al que se enfrentaba el ibis y el Zoobotánico de Jerez se sumó a un programa internacional de cría en cautividad para intentar reintroducir a la especie en la península ibérica. Además, a este objetivo se sumaron otros proyectos, como la reintroducción de la especie en el Ampurdán, en Cataluña, o la conexión de la población gaditana con otra austríaca a través de la migración de aves nacidas en cautividad y guiadas por aviones ultraligeros.
Dado que el ibis anida en acantilados costeros y de interior, el International Advisory Group for the Northern Bald Ibis —un grupo internacional de expertos impulsado por el Programa de Medio Ambiente de Naciones Unidas para proteger a esta especie— propuso el sur de España como una zona apta para la especie y el ZBJ lanzó oficialmente el Proyecto Eremita en 2003, para su reintroducción en la comarca de La Janda, en Cádiz. Asimismo, la colaboración del Ministerio de Defensa permitió la instalación de un aviario en un extremo del área militar del Retín, cercana a Zahara de los Atunes, y la Junta de Andalucía cofinanció el estudio de los métodos de liberación, que contó con el asesoramiento científico de la Estación Biológica de Doñana (CSIC).
A partir de 2004, el ZBJ crió, liberó al medio y monitorizó unos 30 pollos al año. Este esfuerzo logró, en 2008, un hito fundamental: la primera reproducción en la naturaleza de aves nacidas en cautividad.
El proyecto entró así en la siguiente fase, gracias a la colaboración de la Asociación Europea de Zoos y Acuarios (EAZA, por sus siglas en inglés), que en los años 90 había puesto en marcha un programa de cría en cautividad, pues se daba la paradoja de que mientras el ibis eremita se extinguía en el medio natural, había entre 1.000 y 1.500 ejemplares en zoos de todo el continente. Así fue como más de 30 zoos de Alemania, Austria, Francia, Hungría, Italia, Países Bajos, Reino Unido, República Checa y Suiza comenzaron a enviar juveniles al Proyecto Eremita. “Esto nos permitió introducir 60 pollos cada año, logrando la integración entre ejemplares del ZBJ y de Europa”, señala Mariano Cuadrado, biólogo conservador y otro de los líderes del proyecto.
“Desde 2014 cada año nacen entre 35 y 55 pollos en libertad, de manera que ya tenemos una población estable; y pensamos que autosuficiente, es decir, que nacen más individuos de los que mueren. Hemos dejado de introducir pollos criados en cautividad para poder confirmarlo”, añade.
El número de parejas reproductoras y de pollos nacidos en libertad se incrementa cada año y en 2024 se registraron 32 nidos distribuidos en 3 colonias que dieron lugar a 64 nacimientos.
Premio a la Conservación en Latinoamérica: Proyecto de las Aves Playeras Migratorias: Asegurar un planeta donde todas las formas de vida puedan moverse, prosperar y convivir

El proyecto para conservar las aves playeras migratorias del Pacífico americano, coordinado desde Colombia, ha sido premiado en la modalidad de Actuaciones en Conservación de la Biodiversidad en Latinoamérica en la XX edición de los Premios a la Conservación de la Biodiversidad de la Fundación BBVA, por las actuaciones desarrolladas en una “amplia franja geográfica, alineando la fundamentación científica y la participación de la sociedad, desde México hasta Chile, englobando 148 humedales costeros en 11 países”, en palabras del jurado. “En su trabajo”, añade, “sobresalen las acciones de conservación informadas y evaluadas científicamente, la creación de bases de datos disponibles para la comunidad científica, y el éxito en la mitigación de las perturbaciones humanas en las poblaciones de aves playeras”.
En 2011, la Asociación Calidris comenzó a monitorizar las aves que atravesaban las playas colombianas durante su migración. Enseguida comenzó a interactuar con iniciativas similares de otros países hasta formar el Proyecto de las Aves Playeras Migratorias, que hoy aúna a organizaciones de los once países con costa en el Pacífico latinoamericano, desde México hasta Chile, además de Estados Unidos y Canadá.
“Estas aves recorren todo el continente en su ciclo de vida, se reproducen en zonas árticas, en el continente americano y se mueven hacia zonas tropicales y subtropicales en los momentos de invierno. Pero además estos movimientos tan impresionantes lo que hacen es transportar biomasa y energía entre ecosistemas. Son unos grandes aliados de manglares y marismas, que son tan importantes para las sociedades y las comunidades en Latinoamérica”, ha resaltado Diana Lucía Eusse, investigadora asociada de la Asociación Calidris y coordinadora del Proyecto de Aves Playeras Migratorias.
Los conteos de aves revelaron qué actividades humanas podían amenazar su subsistencia, y la red ha pasado además a involucrarse directamente en su conservación. En el proceso, han comprobado que es clave integrar el mejor conocimiento científico con la participación directa de la población local. En este sentido, algunos países trabajan con productores locales para favorecer la presencia de aves en las piscinas de sal y de camarones, mientras que otros se han aliado con los gobiernos e incluso con inmobiliarias para crear zonas de exclusión en las propias playas.
Premio Mundial de Conservación: Elephant Crisis Fund: Los elefantes son pieza clave de sus ecosistemas y necesitan voz en el desarrollo de África

El Premio Mundial Fundación BBVA a la Conservación de la Biodiversidad se ha concedido al proyecto Elephant Crisis Fund, en Kenia, “por su contribución pionera y continuada a la conservación de dos especies del elefante africano en peligro de extinción”, destaca el jurado. Sus actuaciones, han logrado “resultados sobresalientes” en la reducción de las principales amenazas a las que se enfrentan tanto los elefantes de sabana (Loxodonta africana Blumenbach, 1797) como los elefantes de bosque (Loxodonta cyclotis Matschie, 1900): el comercio ilegal de marfil, la destrucción de su hábitat y los conflictos con las poblaciones locales.
Con la ciencia y la colaboración como pilares esenciales, la organización Save the Elephants nació en 1993 para investigar la ecología y el comportamiento de estos animales y desarrollar estrategias para su conservación a lo largo del continente africano. Dos décadas más tarde, la organización estableció un fondo específico, el Elephant Crisis Fund, destinado a financiar pequeños proyectos de conservación promovidos por las comunidades locales de 34 países del continente, que en ocasiones sirven de ensayo para atraer una financiación mucho mayor.
El Fondo se diseñó inicialmente para abordar la crisis del marfil, como apoyo para las organizaciones locales que Save the Elephants había identificado como las más eficaces a la hora de proteger a estos animales de la crisis del marfil, consiguiendo hitos como el restablecimiento de la población de elefantes en el Parque Nacional de Zakouma, en Chad. Además, fue la primera organización en llevar a juicio en Estados Unidos a traficantes que, hasta entonces, se aprovechaban de las trabas internacionales y la corrupción de los sistemas judiciales en África para evadir la justicia.
Cuando China, hasta entonces el principal mercado de marfil, dejó de promover el comercio doméstico de este material en 2018, la organización se planteó cerrar el Elephant Crisis Fund, pero finalmente decidió abordar el que ha pasado a ser el reto principal para los elefantes: la coexistencia con la población humana que más rápido está creciendo a nivel mundial. En colaboración con socios de todo el continente, desarrollaron una “caja de herramientas” que ofrece una amplia gama de soluciones a las diversas amenazas que estos animales suponen para las comunidades locales.
Los elefantes llegan a romper tanques de almacenamiento de agua en las áreas menos lluviosas, lo que motiva la búsqueda de venganza por parte de las comunidades que allí habitan. Pero el mayor conflicto afecta a las áreas más húmedas, donde la población vive de la agricultura de subsistencia. “Los elefantes no saben lo que es un campo de cultivo, así que llegan a un maizal y en una tarde pueden arrasar con la comida de una familia entera, y aunque a esa familia antes le gustaran los elefantes, se vuelve en contra de ellos de repente para intentar protegerse”. Sin embargo, los elefantes son una “piedra angular” de los ecosistemas, ya que esparcen semillas, encuentran agua y abren caminos de los que otras especies se benefician.
“Viajamos continuamente a los países con los que trabajamos, escuchando las ideas de unas comunidades para proponérselas a otras y así compartir el mejor conocimiento”. Otra de las claves de su éxito es la rapidez: promueven propuestas breves que se evalúan una vez al mes y, una vez adjudicadas las ayudas, la financiación se materializa en un par de semanas.
El CEO de la organización ha recalcado que los elefantes son una pieza clave de la prosperidad en África, tanto por su papel ecológico como, también, porque constituyen un símbolo de la biodiversidad. “Los elefantes necesitan tener voz en el desarrollo de África, no como obstáculos sino como guardianes de ecosistemas de los que dependemos en el agua que bebemos y el aire que respiramos. Los elefantes representan y defienden la vida salvaje. Cuando invertimos en ellos, invertimos directamente en lo salvaje. Los elefantes han encontrado su voz, ahora asegurémonos que el mundo les escucha”.
“Nos guía el concepto de Una Sola Salud”, continúa el CEO. “Si la gente sufre malnutrición o los niños no pueden ir al colegio, no se van a preocupar por los elefantes. Por eso parte de nuestro trabajo consiste en empoderar a las comunidades. Promover cultivos que no comen los elefantes, establecer la venta de productos de artesanía como sustento y fortalecer los sistemas judiciales son maneras de fomentar también la conservación de los elefantes”, alega. “La población africana es la que más rápido está creciendo a nivel mundial. Con su desarrollo, cambia el paisaje, y los elefantes están en medio de todo esto. Tenemos ahora la oportunidad de lograr que las necesidades de los elefantes también se tengan en cuenta para que su prosperidad no entre en conflicto con la de los humanos”, concluye.
Difusión Formatos Audiovisuales: José Ramón González Pan y Josefina Maestre: Educación y periodismo de calidad: las claves para hacer frente a los retos ambientales

En la categoría de Difusión del Conocimiento y Sensibilización dedicada a formatos audiovisuales de la XX edición de los Premios a la Conservación de la Biodiversidad de la Fundación BBVA, se ha premiado a José Ramón González Pan, Jefe de Publicaciones del Organismo Autónomo de Parques Nacionales, y a Josefina Maestre, directora del programa Reserva natural, de Radio 5 (Radio Nacional de España). Con “más de tres décadas de trayectoria”, resalta el jurado, Maestre dirige uno de los programas más veteranos de la radio española dedicado al medio ambiente, “informando siempre con rigor científico y poniendo énfasis en la sensibilización ambiental y en la participación ciudadana”. Por su parte, González Pan “destaca por su amplia trayectoria profesional en la que ha combinado el impulso en España de la educación ambiental con numerosas producciones audiovisuales, como De parque en parque (RTVE), una serie documental de 16 capítulos dedicada a los Parques Nacionales Españoles”.
La vocación medioambiental de José Ramón González Pan (Madrid, 1958) se fraguó en su infancia en el hogar de su abuela, en la Galicia rural, un entorno que le encaminó hacia la ingeniería forestal. Tras sus inicios en 1981 como divulgador y monitor ambiental, en 1987 se convirtió en el primer director del Centro Nacional de Educación Ambiental (CENEAM), donde fue uno de los pioneros en incorporar la educación ambiental en el sistema educativo español, diseñando y produciendo los primeros programas formativos con un enfoque transversal.
Desde 2015, es Jefe del Servicio de Publicaciones del Organismo Autónomo Parques Nacionales del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, donde se encarga de la coordinación y edición de más de 200 libros físicos y digitales y más de 2 millones de materiales de difusión y sensibilización sobre conservación de la naturaleza y los parques naturales en España, “uno de los mejores escenarios para investigar el cambio climático”.
Guionista y director de múltiples producciones audiovisuales con temáticas de educación ambiental, formación y prevención de incendios forestales a escala estatal, en la trayectoria de González Pan destaca especialmente la serie documental De parque en parque, un recorrido por los espacios naturales más emblemáticos del país realizado para Televisión Española. “Hacer una serie de la red íntegra de los 16 Parques Nacionales españoles y tener la oportunidad de entrevistar a más de 300 investigadores, científicos, divulgadores, gestores, técnicos y habitantes de las zonas para que cuenten su percepción, es un lujo que está al alcance de muy pocos”, recuerda.
Su aproximación a la divulgación de la conservación de la biodiversidad, íntimamente vinculada a la geografía y al estudio del paisaje, le ha llevado a ser autor y coordinador de múltiples publicaciones sobre los Picos de Europa, Doñana, las Tablas de Daimiel, la Sierra de Las Nieves y otros Parques Nacionales.
González Pan también ha trabajado como articulista de medio ambiente en Cambio 16 y como colaborador en El País, donde ha publicado más de un centenar de artículos sobre biodiversidad. Y a lo largo de su carrera, ha sido testigo del cambio de sensibilidad en los medios hacia cuestiones de biodiversidad: “Antes, se financiaban económicamente campañas de concienciación sobre incendios forestales, por ejemplo, pero ahora son los medios de comunicación quienes asumen ese papel. Ya no se espera a que haya un plan de medios para financiar una campaña, sino que son los propios periodistas quienes contribuyen a la sensibilización”.
Tras haberse labrado una trayectoria de más de tres décadas, sigue manteniendo el afán por aprender: “Me motiva autoexigirme, aprender y estudiar constantemente para intentar responder cuestiones complicadas de manera sencilla”.
Por su parte, la pionera de la información medioambiental Josefina Maestre Zango (Madrid, 1963), dirige desde 2008 Reserva natural en Radio 5 (RNE), el programa radiofónico más veterano de emisión nacional dedicado al medio ambiente, que inició su andadura hace más de dos décadas y que va en su 28ª temporada, cuya trayectoria ha repasado durante la ceremonia: “En Reserva Natural hemos contado con muchos profesionales que han sabido verdaderamente llevar a las personas que escuchan la radio, esa belleza, ese sentimiento, esa emoción que producen los paisajes. Además, vivimos en un país espléndido donde hay una variedad espectacular y también han sabido contar las amenazas que tiene esa biodiversidad de una forma muy divulgativa”.
En su cita dominical con los oyentes de Reserva natural, Maestre invita a reflexionar sobre las relaciones entre el ser humano y su medio, la conservación de la biodiversidad y el desarrollo sostenible, la transición ecológica, el consumo responsable o la participación social, sin dejar a un lado la economía, la cultura o la historia ligadas a la naturaleza.
“Entré en contacto con un grupo de periodistas y vimos la necesidad de crear un medio de comunicación generalista que divulgara este tipo de información, bajando al terreno temáticas como el deterioro de la naturaleza o la contaminación del agua y el aire. Fue un proyecto que me marcó y que hizo que los siguientes pasos se encaminaran a seguir por esta rama del periodismo especializado”.
Tras esta experiencia, continuó publicando en medios como el suplemento Biosfera de Diario 16 o el suplemento semanal de El País, antes de su entrada en el año 1996 en Radio 5, donde durante 16 años dirigió el espacio Naturaleza y medio ambiente, además de tener colaboraciones específicas en programas genéricos de Radio Nacional con secciones ambientales.
Asimismo, ha compaginado su trabajo como periodista con el de educadora ambiental, gracias a Reserva natural extra, un proyecto radiofónico con el que se ha desplazado hasta centros de Secundaria y Bachillerato para que más de 3.000 estudiantes de la “generación que tiene la llave para poder dar la vuelta a la emergencia ecológica y a la crisis de biodiversidad que estamos viviendo”, participaran “en vivo” en el programa, en el que se han sucedido entrevistas con reconocidos naturalistas, investigadores, escritores, músicos o deportistas.
Además, Maestre cuenta con una amplia experiencia en proyectos y trabajos editoriales sobre biodiversidad y medio ambiente, tras impulsar la fundación de dos editoriales especializadas, Calenda y Viento Norte. Y entusiasta de la ornitología, ha coordinado el Ciclo de Cine Documental Pajareros, de SEO/BirdLife, con once ediciones realizadas hasta la fecha.
Difusión (resto de formatos): Mónica Fernández-Aceytuno y Carlos Fresneda: Cuidar la naturaleza a través de la palabra y de un periodismo de soluciones

Finalmente, en la XX edición de los Premios a la Conservación de la Biodiversidad de la Fundación BBVA, la comunicadora ambiental Mónica Fernández-Aceytuno y el corresponsal de El Mundo Carlos Fresneda, fueron reconocidos con el premio de Difusión del Conocimiento y Sensibilización en otros formatos. A lo largo de una “dilatada e incansable trayectoria proyectando el medio ambiente a la sociedad a través del mundo de las letras y de la radio”, Fernández-Aceytuno ha creado “un universo propio de palabras que vinculan al lector directamente con los más variados fenómenos y procesos de la naturaleza”, construyendo “un ecosistema humano sensible a la conservación del medio ambiente”, en palabras del jurado. Fresneda, por su parte, ha sido “un pionero de la comunicación ambiental que, a través de su labor en la prensa escrita, “ha dado voz tanto a destacados científicos como a un amplio abanico de figuras del mundo de la conservación, difundiendo iniciativas novedosas y vanguardistas que contribuyen a la mejora de nuestro Planeta”.
Mónica Fernández-Aceytuno (Villa Cisneros, Sáhara Occidental, 1961) es comunicadora ambiental y escritora de naturaleza. Tras una estancia en Alaska dejó su carrera como bióloga para dedicarse a la comunicación de la naturaleza. Empezó en 1991, en el programa Hoy por hoy, en la Cadena SER, con una sección diaria que llamó Parte Natural, en la que daba noticias de floraciones, migraciones animales, actualizaba el estado de la capa de ozono, el riesgo de incendios y ofrecía a escuchar los sonidos del bosque, campo y mar…
“Ya entonces defendía que la naturaleza tenía que ser como la cultura, que debía ser noticia sin necesidad de que hubiera una catástrofe. No solo se habla de un museo porque se haya quemado, sino sobre todo cuando se inaugura una muestra. La naturaleza es una exposición de arte permanente, y hay que darla a conocer para que todo el mundo disfrute de ese patrimonio natural cada día”.
La repercusión de ese Parte Natural le abrió las puertas para escribir sobre medio ambiente en numerosos diarios y revistas de prensa. Empezó en Cambio 16, donde tenía una página completa, y siguió en Diario 16. Después, su firma como columnista se mudó a ABC, donde permaneció desde hace 19 años hasta 2016.
La idea de reivindicar el poder de la palabra escrita para volver a acercarnos al entorno natural que nos rodea, derivó en la creación del Diccionario Aceytuno en 2012, un refugio para las palabras de la naturaleza poco utilizadas, que recogía de los marineros y los campesinos, un patrimonio léxico que la periodista equipara al artístico: “Este diccionario fue un impulso de guardar palabras que me contaban los marineros cuando me daban las noticias. Tenían un lenguaje tan rico que esas palabras me dejaban maravillada. Palabras que hemos perdido como maresía, que es el olor a mar, o charabasquear, que es el sonido que hacemos al andar entre las hojas, o aura, que es la brisa entre las ramas”.
“Estamos perdiendo la visión de las maravillas de la naturaleza en España, el país con mayor biodiversidad en Europa, por no saber nombrarlas. Hay muy pocas personas capaces de nombrar el árbol que tienen debajo de su casa, el pájaro que les sobrevuela cada día, los insectos que se encuentran, las sensaciones que provocan los paisajes que ven. El lenguaje humano nos ha alejado de la naturaleza y pretendo, a través de él, volver a conectarnos con ella”, sostiene.
Además de estas iniciativas, Aceytuno ha escrito para revistas especializadas como Salvaje, ha realizado los microdocumentales de la fauna y flora españolas Clips Natura, y ha publicado varios libros divulgativos como El país de los pájaros que duermen en el aire, La tercera rama o el más reciente Mañana es tarde, en el que propugna un modelo de desarrollo sostenible que preserve la biodiversidad.
Y Carlos Fresneda (Madrid, 1963), por su parte, es corresponsal de El Mundo en París, pero que anteriormente trabajó en Londres, Nueva York y Milán para ese mismo diario. Vivió su infancia en Carabanchel –“en la Calle del Campo, porque entonces la ciudad acababa realmente allí”, apunta– donde, a pesar de estar rodeado de un entorno mayoritariamente urbano, siempre estuvo atraído por el medio ambiente.
“Esa querencia por la naturaleza, potenciada a través del contacto que tenía con Adena (hoy WWF/Adena) y la CODA (lo que ahora es Ecologistas en Acción), me llevó a escribir sobre la creación del Parque Regional del Manzanares o el problema del gas radiactivo radón en la sierra madrileña. Fue entonces cuando vi claro que había un campo por explorar en periodismo, mientras seguía muy pendiente del día a día en la información local”, rememora.
Tras iniciar su carrera en El País, Fresneda se unió en 1987 al equipo fundador de El Mundo, donde compaginó la frenética labor de corresponsal con un periodismo focalizado en los temas del medio ambiente. Algunos reportajes sobre los protagonistas de la actualidad medioambiental los escribió para el suplemento medioambiental Natura de El Mundo; otros los publicó en su blog Ecohéroes, integrado en la web del mismo periódico. Entrevistó a científicos como el químico atmosférico James Lovelock, la bióloga marina Sylvia Earle, o el climatólogo James Hansen, pionero en alertar sobre el cambio climático, y a activistas como Jane Goodall, Paul Hawken o George Monbiot. Además de su labor en prensa, es autor de una trilogía ambiental literaria compuesta por La vida simple (1997), Ecoheroes: 100 voces por la salud del planeta (2020), y Un siglo verde (2023). Ahora contempla un nuevo proyecto: la escritura de un nuevo libro llamado La ciudad posible, para el que quiere recorrer varias urbes que están marcando el futuro, no solo en el norte global, sino en América Latina (Medellín, Curitiba), África (Freetown) y Asia (Singapur, Chengdú).
El periodista ha explicado que escribir sobre naturaleza ha supuesto para él una “bocanada de aire fresco”, que le ha impedido convertirse en un “triste notario del día a día”, y ha supuesto una forma de, “pese a los nubarrones en el horizonte, mantener viva la llama de la esperanza”. Además, ha subrayado que cuidar nuestro entorno es crucial para la totalidad de nuestra existencia: “El medio ambiente es ni más ni menos que la vida misma: el aire que respiramos, el agua que bebemos y el alimento que comemos”.
Fresneda considera que estamos pasando por un momento sombrío a nivel global, marcado por la renuncia de Estados Unidos a los grandes acuerdos climáticos y tratados. Sin embargo, reivindica que sigue habiendo “luz al final del túnel y, sobre todo, gente que hace una labor que, tarde o temprano, acabará dando sus frutos”.
Fuente: Fundación BBVA