
Un año después, BBVA ha lanzado la VII Edición de los Premios BBVA a los Mejores Productores Sostenibles de España, con los que han sido reconocidas 10 iniciativas de diferentes ámbitos del sector agroalimentario, desde la agricultura y la ganadería, hasta la industria láctea y la transformación de alimentos; que comparten una forma de producir basada en la innovación, el cuidado de los recursos y la vinculación con el territorio.
En esta ocasión, la categoría especial se corresponde con el Premio a la mejor iniciativa de producción sostenible en el medio rural, cuyo proyecto ganador recibió además una dotación económica de 5.000 euros por su impulso al crecimiento y su contribución al mantenimiento del tejido empresarial en municipios de menos de 5.000 habitantes.
Y como en años anteriores, los productos de los proyectos ganadores formarán parte de una receta elaborada por los hermanos Roca, lo que contribuirá a dar visibilidad a su trabajo. Además, contarán con un plan de difusión a nivel nacional que les permitirá ampliar su alcance.
Ganadores de la VII Edición de los Premio BBVA a los Mejores Productores Sostenibles
Estas son las iniciativas seleccionadas como ganadoras de la VII Edición de los Premios BBVA a los Mejores Productores Sostenibles:
Cooperativa Tararaina–Ecoradiz, Aragón
Además de formar parte de los diez proyectos seleccionados, la Cooperativa Tararaina ha recibido el Premio a la mejor iniciativa de producción sostenible en el medio rural.
Se trata de una cooperativa de iniciativa social y sin ánimo de lucro situada en Pina de Ebro, un municipio aragonés de alrededor de 2.400 habitantes. Su proyecto recupera el cultivo tradicional del regaliz en las riberas del Ebro y lo convierte en una herramienta de desarrollo rural, inclusión social y conservación del patrimonio agroalimentario.
Su regaliz de palo se cultiva y transforma bajo criterios ecológicos para ofrecer un producto natural que puede consumirse directamente o utilizarse en infusiones, elaboraciones artesanales y cocina creativa.
Con esta actividad, la cooperativa ha conseguido devolver al mercado un cultivo que estaba desapareciendo y generar empleo para personas en situación de vulnerabilidad. Además, la recuperación del regaliz está permitiendo mantener la actividad agrícola, crear oportunidades laborales y devolver a Pina de Ebro una producción ligada durante generaciones a su entorno.

Celega, Galicia
Galicia es la única comunidad autónoma con dos iniciativas reconocidas en esta edición. Celega, industria láctea situada en O Saviñao, Lugo, ha sido premiada por su queso Cagliata ecológico, un producto pionero en España que se utiliza como base para elaboraciones de alto valor gastronómico como la mozzarella y la burrata.
Celega procesa actualmente alrededor de 450.000 litros de leche al día y cuenta con una planta propia de biogás, sistemas de generación fotovoltaica y sistemas de recuperación y reutilización de agua para reducir el impacto ambiental de su actividad.
Porto-Muiños, Galicia
Asimismo, en Galicia también ha sido reconocida Porto-Muiños, empresa de Cerceda, pionera en el cultivo ecológico de algas marinas para alimentación humana, que desarrolla desde hace más de 25 años un modelo ligado a la economía azul, la innovación alimentaria y la conservación de los ecosistemas marinos.
Su producto ganador es el kombu de azúcar, cuya producción no requiere tierra cultivable, agua dulce, fertilizantes ni pesticidas. Su producción contribuye, además, a preservar la biodiversidad y a avanzar en un modelo ligado a la economía azul.
Desde el punto de vista gastronómico, el kombu de azúcar es un alga muy apreciada por su sabor suave y ligeramente dulce, rica en umami, ideal para caldos, arroces, guisos, legumbres y elaboraciones vegetales, aportando profundidad de sabor y valor nutricional.
Además, la empresa cuenta con la certificación ecológica europea y ha sido reconocida internacionalmente por su sostenibilidad.
Pago de La Jaraba, Castilla-La Mancha
En Castilla-La Mancha, Pago de La Jaraba ha sido reconocida por su aceite de oliva virgen extra ecológico. La propuesta combina la tradición olivarera de Castilla-La Mancha con la aplicación de sistemas tecnológicos que mejoran la eficiencia y la calidad de la producción.
La explotación, situada en El Provencio, Cuenca, controla todo el proceso productivo dentro de la propia finca, desde el cultivo y la recolección de la aceituna hasta la transformación y el envasado. Las aceitunas se muelen el mismo día en el que son recolectadas y el aceite se extrae mediante centrifugación en frío, sin tratamientos químicos ni térmicos, para preservar sus propiedades naturales.
Esta forma de trabajar permite obtener un aceite de gran pureza, equilibrio y personalidad, con aromas y matices ligados al origen de la aceituna.
El modelo de Pago de La Jaraba se apoya también en la economía circular. La explotación reutiliza alrededor del 90% de los residuos generados mediante el compostaje, la fertilización orgánica y su aprovechamiento como biomasa o alimentación animal. A ello se suman sistemas de riego monitorizados por satélite, que permiten ajustar el consumo de agua a las necesidades de cada cultivo, así como una instalación fotovoltaica propia que abastece buena parte de sus procesos productivos.

Además, cabe señalar que el aceite de oliva virgen extra es una de las cuatro líneas de actividad de la finca, que produce también Vino de Pago a partir de las uvas de su viñedo, y Queso Manchego Artesano de Granja, elaborado con leche cruda de su propia ganadería de oveja manchega.
Entrepeñas, Castilla y León
En Castilla y León, Entrepeñas ha resultado ganadora por su Cecina de León Ecológica.
La empresa familiar, ubicada en Geras de Gordón y dirigida actualmente por su tercera generación, combina el proceso tradicional de curación lenta y ahumado con maderas de roble y encina, con nuevas medidas de eficiencia y control de la producción.
Biobosch Organics, Cataluña
En Cataluña, Biobosch Organics ha sido seleccionada por su manzana ecológica, cultivada en el municipio gerundense de Marzà, que cuenta con menos de 200 habitantes.
La empresa familiar aplica prácticas de agricultura regenerativa para mejorar la fertilidad del suelo, favorecer la biodiversidad y aumentar la capacidad de adaptación de los cultivos.
La Tagarnina, Cádiz
Agroganadera La Tagarnina, situada en San José del Valle, Cádiz, ha sido reconocida por su carne de ternera de pasto ecológico.
La explotación desarrolla un modelo de ganadería regenerativa y manejo holístico orientado a mejorar la salud del suelo.
En esta granja los animales se crían en libertad y se alimentan exclusivamente con pasto natural, respetando sus ciclos biológicos y favoreciendo su bienestar.
Arándanos El Cierrón, Asturias
Arándanos El Cierrón, en Villaviciosa, Asturias, ha resultado ganador con su arándano rosa, una variedad poco común caracterizada por su color rosado, su sabor suave y una acidez inferior a la del arándano tradicional.
Esta empresa controla el proceso desde el cultivo hasta la comercialización y cuenta también con un vivero especializado en plantas de bayas.

Fundació Estel de Llevant, Islas Baleares
En las Islas Baleares, la Fundació Estel de Llevant ha sido reconocida por la Infusión Relax de T’Estim, un proyecto que combina la producción agroalimentaria ecológica con la inclusión sociolaboral de personas con problemas de salud mental.
La infusión se elabora con plantas aromáticas de kilómetro cero cultivadas y transformadas en Mallorca.
Ledesma Global (TUNOCANARIAS), Canarias
Por último, Ledesma Global, a través de su marca TUNOCANARIAS, ha sido premiada por su polvo puro de HIGO TINTO® ecológico.
El premio reconoce una iniciativa que ha mirado de otra forma a un fruto presente desde hace generaciones en el paisaje canario. Allí donde antes podía verse un recurso con pocas salidas comerciales, la empresa ha encontrado un ingrediente con recorrido dentro y fuera de las islas.
Ledesma Global S.L. nació en Canarias de la mano de Inma Bello, José Ledesma y Adrián Ledesma, con un propósito sencillo pero ambicioso: rescatar el higo tinto, un cactus superalimento endémico de las Islas Canarias, y compartirlo con el mundo. Lo hicieron sin ayudas públicas, solo con esfuerzo, compromiso y una visión clara: convertir un fruto olvidado en una solución real para la salud y el bienestar.
La empresa familiar canaria ha impulsado un proyecto que combina relevo generacional, producción ecológica e investigación. Así, su actividad contribuye a recuperar una especie tradicional de Canarias, adaptada a los climas áridos y con unas necesidades de agua reducidas, para transformarla en un ingrediente de alto valor añadido.
El producto se obtiene mediante un sistema propio de deshidratación que conserva el sabor, el color y las propiedades del fruto. Su presentación en polvo facilita su utilización en repostería, panadería, bebidas, heladería, salsas y cocina de autor, a las que aporta notas afrutadas y un intenso color natural.
Además, TUNOCANARIAS aplica criterios de economía circular mediante el aprovechamiento de los subproductos para la elaboración de cosmética natural. La explotación incorpora también ovejas y gallinas para controlar la vegetación y aportar abonado orgánico, reduciendo la necesidad de intervenciones externas.

Estos diez ganadores de la VII Edición de los Premios BBVA a los Mejores Productores Sostenibles se sumarán a los 56 anteriormente reconocidos, de entre más de 1.000 candidatos en el global de ediciones, y pasarán a formar parte del mapa de la producción sostenible de estos premios.
Fuente principal BBVA