
Del 24 al 29 de abril de 2026, tuvo lugar en Santa Marta, Colombia, la Primera Conferencia para la Transición más allá de los Combustibles Fósiles, un encuentro de alto nivel coorganizado por los gobiernos de Colombia y Países Bajos, para buscar rutas concretas hacia economías descarbonizadas y acelerar la transición energética global.
Este evento reunió a gobiernos procedentes de cerca de 60 países, actores subnacionales, el mundo académico, pueblos indígenas, afrodescendientes, y comunidades locales, la sociedad civil, los trabajadores, el sector privado, organizaciones internacionales y otros actores clave en diferentes etapas de la transición; con el fin de fortalecer una visión compartida y generar insumos concretos que respondan a la urgencia climática y a los principios de justicia social y equidad.
La evidencia científica advierte que el planeta enfrenta riesgos irreversibles si no se acelera la reducción de emisiones. Actualmente, los combustibles fósiles son responsables de más del 75 % de los gases de efecto invernadero a nivel global, lo que profundiza la crisis climática, la pérdida de biodiversidad y la contaminación. Por tanto, este encuentro representa una oportunidad crucial para que los gobiernos aceleren la transición hacia la eliminación de los combustibles fósiles.
En este contexto, la Primera Conferencia para la Transición más allá de los Combustibles Fósiles es resultado del trabajo diplomático impulsado por Colombia en la COP30 de Belém (Brasil) y busca sentar las bases de una hoja de ruta para iniciar la eliminación progresiva de los combustibles fósiles, especialmente en economías con alta dependencia de su explotación. El encuentro pretende complementar los procesos multilaterales existentes y traducir compromisos políticos en acciones coordinadas y medibles.
La Conferencia elaborará un informe en el que se identifican las vías que permitan llevar a cabo una transición justa, ordenada y equitativa para abandonar los combustibles fósiles, que se espera que pueda servir de aportación a la hoja de ruta preparada por la presidencia de la COP30.
Para ello, la agenda de dicha Conferencia se estructuró en torno a tres líneas prioritarias:
- Superar la dependencia económica de los combustibles fósiles, abordando retos de dependencia fiscal, seguridad energética y reconversión productiva, y promoviendo economías diversificadas y resilientes.
- Transformar la oferta y la demanda de energía, mediante la sustitución progresiva de fuentes fósiles, la revisión de licencias de exploración y explotación, el cierre responsable de sitios de producción y la reforma de incentivos y subsidios.
- Fortalecer la cooperación internacional y el multilateralismo, impulsando mecanismos para cerrar brechas de implementación y abordar barreras jurídicas que dificultan la transición.
Asimismo, la Conferencia se desarrolló en tres momentos complementarios para garantizar una participación amplia:
- Asambleas multiactor, con sociedad civil, organizaciones sociales y ciudadanía.
- Diálogos de alto nivel, con gobiernos subnacionales y representantes de ciudades internacionales.
- Diálogos ministeriales, orientados a concretar compromisos políticos.
Así, del 24 al 27 de abril, los participantes de la Primera Conferencia para la Transición más allá de los Combustibles Fósiles trabajaron en la consolidación de propuestas construidas en un proceso previo de aportes escritos y diálogos virtuales globales. Estas propuestas fueron elevadas al segmento de alto nivel los días 28 y 29 de abril, con la participación de ministros y líderes internacionales, para discutir la hoja de ruta y obtener un informe final o Tratado sobre Combustibles Fósiles.

Cabe dejar claro que esta conferencia no pretende servir como órgano de negociación, ni forma parte de ningún proceso o iniciativa de negociación formal, y no pretende sustituir a la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC). Se trata de la primera conferencia centrada en la implementación, cuyo objetivo es apoyar las medidas prácticas de aquellos que ya están preparados para avanzar. No busca alcanzar un resultado negociado, sino generar un entendimiento común y orientaciones prácticas que puedan ayudar a acelerar una transición justa, ordenada y equitativa para abandonar los combustibles fósiles.
«Las energías limpias significan más paz y democracia al poderse generar desde cualquier lugar el mundo. Las energías fósiles solo traen guerras y la destrucción de la democracia», ha advertido de entrada el anfitrión y presidente colombiano Gustavo Petro, que apadrina el cónclave junto a Países Bajos.
«Esta conferencia no va a intentar convencer a nadie y de ella tampoco saldrán acuerdos vinculantes. Lo que nos guía es la necesidad de transformar la matriz energética, y el punto de partida será cómo reducir y superar la dependencia de los combustibles fósiles, con acciones concretas para su eliminación progresiva», reconoce Luz Dary Carmona, viceministra de Ordenamiento Ambiental del territorio en Colombia.
«La celebración de esta cumbre ya es un hecho muy positivo. Hace mucho tiempo que tenemos un debate abierto y en profundidad sobre el abandono progresivo de los combustibles fósiles, y este primer punto de encuentro alimentará las conversaciones en la próxima COP a finales de año en Turquía», declaró la viceprimera ministra y ministra de Transición Ecológica Sara Aagesen.
Avances desde los distintos sectores día a día
A continuación, resumimos los avances logrados día a día durante la Primera Conferencia para la Transición más allá de los Combustibles Fósiles.
Avances preliminares
En preparación de la Conferencia, el cuerpo diplomático colombiano intensificó el diálogo con ministras y ministros de ambiente de más de 90 países que manifestaron su respaldo a avanzar hacia la eliminación progresiva de los combustibles fósiles, consolidando una amplia coalición internacional.
Los primeros aportes recogidos muestran puntos de encuentro, pero también diversidad de realidades desde las que se enfrenta este desafío. Entre los temas que han marcado la discusión están la diversificación de las economías, el fortalecimiento de las capacidades en los territorios, la garantía de trabajo digno en los procesos de transición y la necesidad de contar con mejores mecanismos de financiamiento y cooperación internacional.

Creación del primer panel científico para la transición energética global
Uno de los primeros anuncios que dejó el primer día de la Primera Conferencia para la Transición más allá de los Combustibles Fósiles, fue la creación del primer panel científico para la transición energética global, el cual se encargará, en los próximos cinco años, de organizar la evidencia científica que permita a ciudades, regiones, países y coaliciones avanzar hacia la transición energética.
En concreto, el panel reunirá a científicos del mundo en clima, economía y tecnología para dar insumos para el desarrollo de políticas públicas orientadas a la salida progresiva de los combustibles fósiles.
En este sentido, los expertos delinearon algunos de los retos asociados con la dependencia de combustibles como el carbón, el gas y el petróleo. En particular, se señaló que, debido a la persistente volatilidad de los precios mundiales del petróleo, el mundo enfrenta riesgos en materia de seguridad, económicos, energéticos y ambientales.
“Este panel no solo repara una deuda histórica de un organismo dedicado, por primera vez, a la superación de los combustibles fósiles en la matriz energética; también nos habla de otro tipo de desafíos respecto a cuáles son las limitaciones sociales y económicas de poder hacer lo más rápido posible esta transformación”, sostuvo la ministra Irene Vélez.
“Es realmente un momento de orgullo para la comunidad científica hacer lo que se busca con este panel, que es construir un nuevo soporte en el que utilizamos la mejor ciencia disponible para consolidar esos caminos hacia la mitigación, en la implementación de tecnología y el desarrollo de políticas públicas”, manifestó Rockström, del Instituto Potsdam para la Investigación del Impacto Climático.
Tratado de No Proliferación de Combustibles Fósiles y denuncias de indígenas
El segundo día de la Primera Conferencia Internacional para la Transición más allá de los Combustibles Fósiles, se centró en la cooperación internacional, la justicia económica y la participación comunitaria. En este sentido, países comprometidos avanzaron en el multilateralismo para planificar y financiar la transición energética; se enfatizó la necesidad de una transición justa que incluya la reconversión productiva y rentas básicas para poblaciones afectadas; se debatieron estrategias para superar la dependencia económica de los hidrocarburos; y se avanzó en la creación de un Tratado de No Proliferación de Combustibles Fósiles, destacando la necesidad de financiamiento verde y la sustitución de la dependencia del carbón, petróleo y gas.
Asimismo, comunidades locales indígenas exigieron un papel protagónico en el nuevo modelo energético, así como líderes de siete pueblos de la Amazonía ecuatoriana denunciaron que nuevas licitaciones del Gobierno de Ecuador amenazan cerca de 3 millones de hectáreas.
De acuerdo con su denuncia, estas licitaciones contemplan la apertura de 11 nuevos bloques petroleros en las provincias de Napo y Pastaza, superpuestos a territorios indígenas y sin haber cumplido con procesos de consulta previa, libre e informada, ni contar con el consentimiento de las comunidades.
Los líderes indígenas advirtieron que esta expansión pone en riesgo una de las regiones más biodiversas del planeta, así como áreas cercanas a la Zona Intangible Tagaeri Taromenane (ZITT), donde habitan pueblos indígenas en aislamiento voluntario, como los Tagaeri y Taromenane.

La discusión de la transición energética incluyó a los sectores del agro
El tercer día de la Primera Conferencia para la Transición más allá de los Combustibles Fósiles se enfocó en consolidar los pilares económicos y sociales de la transición, cerrando la fase académica y resaltando la necesidad de diversos saberes, así como se incorporó el sector agropecuario, con la participación de las ministras de Ambiente y Agricultura.
En este aspecto, se celebró un panel en el que se trató el papel del agro y la reforma agraria para enfrentar la crisis alimentaria y climática a nivel global, abordando cómo la producción de alimentos puede adaptarse en un modelo post-fósil.
Por otro lado, España y otros países participantes reafirmaron su compromiso de apoyar la financiación e implementación de la transición en Colombia, bajo el marco de la cooperación internacional. La discusión se centró en cómo la transición debe proteger empleos y garantizar derechos, más que ser un simple cambio tecnológico.
Asimismo, la jornada resaltó la importancia de integrar conocimientos ancestrales, científicos y comunitarios en la hoja de ruta hacia la eliminación de combustibles fósiles.
Declaración de los Pueblos y el puente entre las exigencias populares y los tomadores de decisiones
El cuarto día, marcó el cierre de la fase técnica y de la sociedad civil en la Primera Conferencia para la Transición más allá de los Combustibles Fósiles y sirvió como el puente directo entre las exigencias populares y los tomadores de decisiones de los gobiernos que iniciaron sus sesiones al día siguiente.
Organizaciones, sindicatos, comunidades indígenas, afrodescendientes y jóvenes, consolidaron un documento exigiendo que la transición energética sea decolonial, popular y que no represente un nuevo modelo de despojo para los territorios.
Se debatió activamente el diseño y declaración de áreas protegidas de exclusión en hábitats vitales como manglares, arrecifes y territorios indígenas. Para ello, se destacó el uso de leyes existentes y exclusión financiera, en lugar de esperar a que tratados internacionales lentos den el visto bueno.
También se analizaron de forma técnica las herramientas para blindar a los países de demandas de transnacionales energéticas cuando deciden detener proyectos extractivos. Se puso sobre la mesa el ejemplo de Colombia de retirarse de ciertos tratados de protección de inversiones para priorizar la acción climática.

Inicio de la fase de alto nivel
Tras cuatro jornadas de intercambios y acuerdos en diversos ámbitos, la Primera Conferencia para la Transición más allá de los Combustibles Fósiles ha finalizado su etapa inicial de preparación y diálogos sectoriales para dar paso al segmento de alto nivel centrado en definir mecanismos para una transición justa, ordenada y equitativa.
Cabe destacar la elección democrática de voces en cada uno de los espacios de trabajo de la conferencia, quienes tienen la responsabilidad de presentar propuestas concretas ante los representantes gubernamentales en dicho segmento.
Paralelamente, se llevó a cabo el Encuentro de Autoridades Indígenas en el resguardo de Katanzama, donde participaron líderes de comunidades indígenas y afrodescendientes junto a delegaciones oficiales de Estados Unidos, Australia, Nueva Zelanda, Canadá y Ecuador.
Las conclusiones de este encuentro enfatizaron que una transición justa requiere obligatoriamente el reconocimiento de estos pueblos como guardianes del territorio.
Y un hito adicional fue el Encuentro de Espiritualidades, que agrupó a 18 organizaciones de fe, incluyendo a la Iglesia Católica, el Consejo Mundial de Iglesias y representantes del islam, el judaísmo y el budismo. Como resultado de sus deliberaciones, se acordó la creación de un Comité Ético Interreligioso e Interespiritualidades, cuyo objetivo es aportar una perspectiva ética y de cuidado de la vida al proceso de transición.
Entre los retos identificados para el diálogo de alto nivel se encuentran la descarbonización de la economía global, la reducción de la dependencia fiscal de los combustibles fósiles, la gestión de la deuda pública y el fomento de una reconversión productiva que evite generar nuevas formas de extractivismo.
En su discurso de apertura del segmento, la ministra de Ambiente, Irene Vélez Torres, reiteró el compromiso de Colombia con la descarbonización de su balanza comercial, y sostuvo que en el evento se está buscando construir una nueva arquitectura de las relaciones internacionales que se ajuste a las necesidades globales, marcadas por la crisis climática, los conflictos y la necesidad de reforzar el multilateralismo.
No obstante, al no estar sujetos a las reglas de consenso unánime de las tradicionales COP, los gobiernos buscaron crear la llamada «Coalición de los Dispuestos» o “Coalición de Voluntarios” para acelerar acciones unilaterales y conjuntas.
En cuanto al tema de financiación y deuda externa, se debatió cómo los países en desarrollo enfrentan altas tasas de interés que les impiden financiar proyectos de energías limpias; ministros de economía discutieron cómo sustituir los ingresos públicos que hoy provienen de la venta de petróleo y carbón; y se plantearon mecanismos internacionales para aliviar la deuda externa de los países a cambio de compromisos estrictos de no explotación de nuevos yacimientos.
También se debatió la urgencia de retirar los subsidios públicos a los combustibles para redirigir ese dinero a infraestructura de soporte como redes eléctricas y almacenamiento, y se discutió cómo obligar a empresas como Ecopetrol y otras estatales del mundo a alinear sus inversiones obligatoriamente hacia energías limpias y no hacia nuevos pozos.
Asimismo, los líderes analizaron cómo blindar legalmente a los Estados frente a las demandas millonarias que las multinacionales interponen en tribunales de arbitraje (mecanismo ISDS) cuando un país decide cancelar proyectos extractivos por motivos climáticos.
Y, por otro lado, se consolidó el mandato político para iniciar formalmente las negociaciones de un tratado internacional vinculante en el plazo de un año, centrándose en pactar que no se otorguen más licencias de exploración a nivel global.

Acuerdos finales e informe de la Primera Conferencia para la Transición más allá de los Combustibles Fósiles
Los días 5 y 6 (28-29 de abril de 2026) de la Primera Conferencia para la Transición más allá de los Combustibles Fósiles en Santa Marta concluyeron con la consolidación de una hoja de ruta internacional para abandonar el carbón, petróleo y gas; la oficialización del Panel Científico para la Transición, que definió 12 acciones técnicas clave para la descarbonización; y con un llamado a la cooperación internacional y la financiación para superar la dependencia económica de los fósiles; entre otros compromisos.
Así, la Primera Conferencia para la Transición más allá de los Combustibles Fósiles ha cerrado con una declaración final en la que por primera vez gobiernos, empresas y sociedad civil, incluidas las entidades de la Iglesia, abogan abiertamente por el fin del petróleo, el gas y el carbón como causa principal del calentamiento global. La también llamada “Coalición de Voluntarios” busca incorporar a la arquitectura internacional un tratado de no proliferación de los agentes causantes del cambio climático.
Como soporte técnico, se ha lanzado un panel científico internacional liderado por el conocido investigador Johan Rockström, encargado de acompañar a los países en la construcción de planes compatibles con el límite de 1,5ºC.
El documento, elaborado por Colombia y Países Bajos, recopila las aportaciones de miles de contribuciones escritas, docenas de diálogos virtuales y numerosas consultas sectoriales presenciales. También sintetiza cinco compromisos que buscan acelerar la transición energética y superar las dependencias estructurales que mantienen a las economías ancladas en los combustibles fósiles; y activa tres líneas de trabajo centradas en la elaboración de hojas de ruta nacionales alineadas con la ciencia, en la reforma de la arquitectura fiscal y financiera para superar la dependencia económica del sector fósil, y en la creación de mecanismos que permitan alinear a países productores y consumidores hacia un comercio libre de combustibles fósiles.
En este sentido, algunos países ya han comenzado a elaborar planes para la eliminación gradual de los combustibles fósiles. Colombia publicó su borrador de plan la semana pasada y, el martes 28, Francia se convirtió en el primer país desarrollado en dar a conocer una hoja de ruta nacional para la eliminación gradual de los combustibles fósiles, que incluye un cronograma para retirar el carbón de su red eléctrica nacional para 2027, poner fin a la dependencia del petróleo para 2045 y del gas fósil para 2050.
Asimismo, las naciones consumidoras, entre ellas España, Alemania o Bélgica, insistieron en la urgencia de eliminar subsidios, reducir la vulnerabilidad energética y acelerar la electrificación. También se discutieron mecanismos de alivio de deuda para países con menos recursos, propuestas de tratados de no proliferación de combustibles fósiles y estrategias para reformar el sistema financiero internacional.
Finalmente, se reconoció la necesidad de un nuevo instrumento internacional que llene el vacío y las carencias del Acuerdo de París. Sin embargo, este consenso no ha cristalizado en un instrumento concreto, ni en un cronograma para su adopción, sino en una nueva conferencia, que será coorganizada por los gobiernos de Irlanda y Tuvalu en 2027.

Luego de los diferentes encuentros y análisis, el balance final de la Primera Conferencia para la Transición más allá de los Combustibles Fósiles dejó cinco conclusiones clave que buscan acelerar la transición energética a nivel global:
- Creación de un grupo de coordinación internacional: Este equipo permitirá evitar duplicidades, conectar iniciativas y mantener el impulso político, integrando países líderes y anfitriones del proceso.
- Articulación con cumbres climáticas globales: Los resultados alimentarán la hoja de ruta de la COP30 y se alinearán con futuras agendas climáticas, reforzando su impacto en decisiones globales.
- Tres líneas de trabajo concretas: Se establecerán mecanismos flexibles para que los países participen activamente en soluciones prácticas, con apoyo técnico y cooperación internacional.
- Lanzamiento de un panel científico global: El nuevo Panel Científico para la Transición Energética Global apoyará a los países con evidencia técnica y rutas alineadas con el objetivo de 1,5 °C, abordando obstáculos legales, financieros y políticos.
- Nueva cita internacional en 2027: Se confirmó la realización de una segunda conferencia a inicios de ese año, que estará liderada por Irlanda y Tuvalu, lo que garantiza la continuidad del proceso.
La Primera Conferencia para la Transición más allá de los Combustibles Fósiles deja así una base sólida: una agenda común, mecanismos de seguimiento y una red global dispuesta a actuar, con la expectativa de que los próximos años definan si el mundo estuvo a la altura del desafío climático.
Fuentes: Transition Away Conference, El Mundo, El Espectador, El Tiempo, Portafolio y Radio Nacional de Colombia