
Las olas de calor que afectan cada verano a buena parte de la Península Ibérica, traen consigo multitud de incendios forestales a lo largo y ancho de la geografía española, los cuales son cada vez más potentes y devastadores. En este artículo, os contamos cuáles han sido los peores incendios forestales en España y también os explicamos por qué cada vez hay más super incendios.
Cuáles han sido los peores incendios forestales de España
A continuación, os indicamos cuáles han sido los peores incendios forestales en España en orden cronológico desde que se tienen registros.
Cabe indicar que los más de 50 años de la Estadística General de Incendios Forestales (EGIF), muestran una gran variabilidad año a año debido al clima. En general, las peores décadas desde el punto de vista de la superficie total quemada fueron las de los años 80 y 90.
Del año 2000 en adelante, los peores incendios forestales de la historia de España fueron:
- Incendios de Minas de Riotinto /Berrocal (Huelva y Sevilla) en 2004, con 29.867 hectáreas calcinadas. Además, este terrible incendio se cobró la vida de dos personas. En esta zona se trabajaba el corcho. El incendio supuso un gran golpe para la economía local que, además, sufre cada vez de despoblamiento rural, acelerado por este desastre ambiental.
- Incendio de Guadalajara en 2005, con unas 13000 ha quemadas, 2400 ha de alto valor ecológico, y origen en una barbacoa de unos excursionistas. En este incendio fallecieron 11 personas y que marcó un antes y un después en la lucha contra los incendios forestales en nuestro país, dando origen a la UME (Unidad Militar de Emergencias) y a la prohibición de barbacoas en todos los montes españoles.
- Incendio de Cortes de Pallás (Valencia) en 2012, con 28.879 hectáreas de superficie forestal calcinadas (sin considerar los daños a cultivos agrícolas). Se originó, supuestamente, por una negligencia al instalar unas placas solares.
- Incendio de Sierra de Gata (Cáceres) en 2015, con alrededor de 8000 hectáreas de gran valor ecológico arrasadas y 4000 personas evacuadas.
- Incendio de Doñana (Huelva) en 2017, causado por una negligencia de una empresa carbonera, el cual arrasó más de 8000 hectáreas con áreas de gran valor ecológico, y tuvieron que ser evacuadas miles de personas
- Incendios forestales Galicia y Portugal en 2017, que arrasaron en total unas 300000 hectáreas. En Galicia, la mayoría fueron intencionados.
- Incendio de Valleseco (Canarias) en 2019, originado por el deficiente mantenimiento de una línea eléctrica privada de la zona, arrasó alrededor de 10000 hectáreas y provocó la evacuación de unas 10000 personas. Se tardaron unos 40 días en extinguirlo.
- Incendio de Navalacruz (Ávila) en 2021, con unas 22000 hectáreas calcinadas, afectó a más de 40 yacimientos arqueológicos.
- Incendio de Sierra Bermeja (Málaga) en 2021, el cual arrasó casi 10000 hectáreas, afectó a pinsapares de alto valor natural y se tardó 46 días en extinguirlo.
- Incendio de la Sierra de la Culebra (Zamora) en 2022, que, aunque no es el más devastador de todos, arrasó con unas 25000 hectáreas en un lugar que es Reserva Regional de Caza y Reserva de la Biosfera y paraíso del lobo ibérico. Bajo una ola de calor extremo no se alertó lo suficiente del riesgo de incendios.
- Incendios de Valdeorras y O Courel (Galicia) en 2022, que tuvieron lugar tras la extrema ola de calor de julio, en los cuales se calcinaron más de 10000 hectáreas, afectando a parques naturales y a personas que perdieron su vivienda e incluso la vida.
- Incendio de Vall d’Ebo (noreste de Alicante) en 2022, que arrasó unas 13.000 hectáreas y finalmente quedó estabilizado tras casi una semana activo.
- Incendio de Bejís (Castellón) también iniciado en agosto de 2022, que arrasó casi 19.000 hectáreas y amenazó el Parque Natural de Sierra Calderona.
- Incendio de Arafo-Candelaria (Tenerife) en agosto de 2023, con casi 13.600 hectáreas quemadas, 9.000 de ellas en el Parque Nacional de la Corona Forestal, el mayor espacio protegido de Canarias con zonas de gran valor natural por la presencia de especies endémicas y amenazadas. Además, puso en riesgo varios núcleos de población y provocando la evacuación de miles de personas.
- Incendios de Ourense (Galicia) en agosto de 2025, con 42 municipios afectados y 147.866 hectáreas calcinadas, declarada zona catastrófica por el Gobierno.
- Incendios de Castilla y León, iniciados unos días antes que los anteriores de Ourense. En Zamora, el incendio de Sanabria se llevó unas 31.500 hectáreas y más de 8.000 personas fueron desalojadas, confinadas o puestas en preaviso; mientras que en el Bierzo (León) siete municipios fueron desalojados.
- Incendios de Extremadura, en julio de 2025. En Cáceres, el incendio de Jarilla, con dos focos activos, calcinó 15.600 hectáreas.
- Incendio de Los Gallardos (Almería) en julio de 2026. Una tragedia humana con 13 víctimas mortales y más de 7000 hectáreas calcinadas, convierte este incendio forestal en el más terrible por la gran pérdida de vidas humanas del siglo XXI. Además, hubo decenas de personas desaparecidas y cientos de personas evacuadas.
Resumen de los incendios forestales de España más graves
En esta tabla tenéis un resumen de los peores incendios forestales de España desde el año 2000. La tabla combina grandes incendios individuales y episodios u oleadas de incendios especialmente graves. Por eso, algunas cifras corresponden a un único incendio y otras a varios focos registrados en una misma provincia o comunidad durante el mismo periodo.
| Localización | Año | Superficie quemada | Contexto |
|---|---|---|---|
| Minas de Riotinto / Berrocal (Huelva y Sevilla) | 2004 | 29.867 ha | Fallecieron dos personas. Zona en la que se trabaja el corcho y hay despoblamiento rural. |
| Guadalajara | 2005 | 13.000 ha | Origen: una barbacoa. Fallecieron 11 personas. Se creó la UME y se prohibieron barbacoas en montes. |
| Cortes de Pallás (Valencia) | 2012 | 28.879 ha | Se cree que se originó por una negligencia al instalar unas placas solares. |
| Sierra de Gata (Cáceres) | 2015 | 8.000 ha | Zona de gran valor ecológico. 4.000 evacuados. |
| Doñana (Huelva) | 2017 | + 8.000 ha | Causado por una negligencia de una empresa carbonera. Miles de evacuados. |
| Galicia | 2017 | 30.000 ha | La mayoría intencionados. |
| Valleseco (Canarias) | 2019 | 10.000 ha | Originado por el deficiente mantenimiento de una línea eléctrica privada. 10.000 evacuados. 40 días para extinción. |
| Navalacruz (Ávila) | 2021 | 22.000 ha | Afectó a más de 40 yacimientos arqueológicos. |
| Sierra Bermeja (Málaga) | 2021 | Casi 10.000 ha | Afectó a pinsapares de alto valor. 46 días para extinción. |
| Sierra de la Culebra (Zamora) | 2022 | 25.000 ha | Reserva Regional de Caza y Reserva de la Biosfera y paraíso del lobo ibérico. |
| Valdeorras y O Courel (Galicia) | 2022 | + 10.000 ha | Algunos fallecidos. Afectó a parques naturales. |
| Vall d’Ebo (noreste de Alicante) | 2022 | 13.000 ha | Estuvo casi una semana activo. |
| Bejís (Castellón) | 2022 | Casi 19.000 ha | Amenazó el Parque Natural de Sierra Calderona. |
| Arafo-Candelaria (Tenerife) | 2023 | Casi 13.600 ha | Afectó al Parque Nacional de la Corona Forestal y puso en riesgo varios núcleos de población. |
| Ourense (Galicia) | 2025 | 147.866 ha | 42 municipios afectados. |
| Castilla y León | 2025 | 31.500 ha en Zamora | Más de 8.000 personas desalojadas en Zamora y en el Bierzo (León), con siete municipios desalojados. |
| Extremadura | 2025 | 15.600 ha en Cáceres | El incendio de Jarilla (Cáceres) tenía dos focos activos. |
| Los Gallardos (Almería) | 2026 | 7.000 ha | El más terrible por la gran pérdida de vidas humanas (12). |


¿Por qué ahora hay más superincendios o megaincendios?
Se consideran grandes incendios forestales (GIF) todos aquellos que hayan quemado más de 500 hectáreas, sin embargo, en la actualidad se registran menos de estos fuegos, pero más superincendios, megaincendios o incendios de sexta generación, los cuales son incluso capaces de alterar la dinámica de la atmósfera a su alrededor generando vientos difíciles de modelar. Aunque, de momento, solo representan un 0,18% de todos los que se producen, estos se están volviendo cada vez más intensos, más voraces y son prácticamente inextinguibles.
Los importantes avances en los servicios de extinción del país, en la mayoría de los casos, acaban hoy con las llamas en los montes de forma rápida, antes de que lleguen ni siquiera a quemar una hectárea, por lo que no se notifican tantos grandes incendios. Sin embargo, a la vez que bajan los fuegos grandes, aumenta la proporción de los monstruos más peligrosos: los super incendios, megaincendios o incendios de sexta generación, de tamaño excepcional y que superan los medios de extinción.
Para Dalmau-Rovira, ingeniero forestal y director de la consultora ambiental Medi XXI GSA, precisamente esta alta eficacia de los servicios de extinción de las últimas décadas es uno de los factores que alimentan estos descomunales incendios, pues el fuego ha dejado de limpiar los bosques de forma natural.
“Es la paradoja de la extinción: a medida que nos volvemos más eficaces apagando fuegos forestales, favorecemos la existencia de incendios más grandes porque se acumula más material combustible. A esto hay que añadir que hemos excluido a los herbívoros y a los humanos de estos ecosistemas, que consumían parte de esa biomasa. Antes, estos grandes incendios eran imposibles porque la gente usaba la leña para cocinar y calentarse, pero hemos pasado de una sobreexplotación de muchas zonas forestales a principios de siglo XX, a un exceso de abandono del campo en la actualidad”.
Tener menos superficie dedicada a la agricultura y a la ganadería se traduce en que hay más combustible. Estamos perdiendo los campos de cultivo, que rompían la continuidad del bosque haciendo de cortafuegos. Además, ese combustible cada vez está más seco. Un motivo es la competencia entre las plantas, que cada vez son más numerosas y se tienen que repartir el agua disponible.
Así al acumularse más material combustible en zonas forestales, los fuegos pueden convertirse en un infierno, incluso sin llegar a dimensiones extraordinarias. Por ejemplo, este es el caso del incendio de Castellví de Rosanes (Barcelona) de 2021, que ni aparece en la lista de grandes fuegos, dado que solo quemó 197 hectáreas, pero los bomberos que acudieron a apagarlo se quedaron perplejos al ver cómo las llamas generaban dos pirocúmulos (nubes convectivas que disparan su virulencia), una de las peores pesadillas en un fuego.
Marc Castellnou, jefe de Grupo de Actuaciones Forestales (GRAF) de los bomberos de Cataluña, está de acuerdo en que el mayor éxito en la eliminación de incendios “más dóciles” contribuye a fabricar otros “más extremos”, al favorecer no solo que haya mayor carga de material combustible, sino también un paisaje forestal más continuo por donde pueden avanzar las llamas. Pero, además, este bombero cree que la mejora de los servicios de extinción está justamente tapando en las estadísticas la intensificación de los incendios, pues defiende que un fuego grande actual no es igual que otro que quemó las mismas hectáreas hace 40 años. “Nosotros tenemos una capacidad de extinción ahora que es casi tres veces la de los años ochenta”, señala el bombero.
Asimismo, el jefe del GRAF de los bomberos de Cataluña considera que la superficie ardida no es un buen indicador de cómo quema un incendio y aporta otras mediciones que dan una visión muy diferente, como la velocidad de las llamas o su intensidad.
“Estos grandes incendios actuales son casi un 200% más rápidos de lo que eran, su velocidad media ha pasado de 0,8-1,2 kilómetros por hora a los 2,3 kilómetros por hora de hoy en día. Y la media de intensidad de los incendios de copa antes era de unos 8.000-10.000 kilovatios metro, pero ahora están superando los 60.000 kilovatios metro. Estas son medidas reales de comportamiento de incendios y van en aumento sin discusión”, subraya Castellnou, que indica que “en la sierra de la Culebra se llegó a 90.000 kilovatios metro”.
Y por otro lado, tenemos que añadir el cambio climático, que ha modificado las condiciones ambientales, trayendo más olas de calor y sequías prolongadas.
Asimismo, cabe indicar que en un 80% la gestión forestal es deficiente. Aunque en la superficie pública las administraciones están obligadas a tener planes de ordenación y prevención, la mayor parte de la propiedad forestal es privada. Y a todo ello, se suma el peligro de construir casas y urbanizaciones en plena naturaleza, sobre todo en la zona mediterránea.
En resumen, las principales causas que hacen que haya más super incendios son:
- La alta eficacia y mejora de los servicios de extinción de las últimas décadas.
- El abandono del campo y las zonas forestales por la población.
- El cambio climático.
- La deficiencia de la gestión forestal.
- La urbanización y construcción de viviendas en zonas de riesgo.

Como vemos, en los peores incendios forestales de España, los grandes incendios están siendo sustituidos por superincendios mucho más peligrosos, por lo que es crucial realizar una correcta gestión forestal y prevención de incendios, a lo largo de todo el año, así como también intentar mitigar el cambio climático.
Fuentes: El País, WWF y El Confidencial