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peores incendios forestales de España portada

Las olas de calor que han afectado este verano a buena parte de la Península Ibérica, han traído consigo multitud de incendios a lo largo y ancho de la geografía española. Se consideran grandes incendios forestales (GIF) a todos aquellos que hayan quemado más de 500 hectáreas, sin embargo, en la actualidad se registran menos de estos fuegos. Comparado con el máximo pico de la serie histórica, que se dio en 1985, cuando se produjeron 160 de estos incendios de más de 500 hectáreas, en 2018 tuvieron lugar tres, en 2019 fueron 14, en 2020 llegaron a 19 y el año pasado se quedaron en 18. A continuación, os indicamos cuáles han sido los peores incendios forestales en España desde que se tienen registros.

Cabe indicar que los más de 50 años de la Estadística General de Incendios Forestales (EGIF), muestran una gran variabilidad año a año debido al clima. En general, las peores décadas desde el punto de vista de la superficie total quemada fueron las de los años 80 y 90.

Hasta ahora, los peores incendios forestales de España fueron:

  • Incendios de Minas de Riotinto /Berrocal (Huelva y Sevilla) en 2004, con 29.867 hectáreas calcinadas.
  • Incendio de Cortes de Pallás (Valencia) en 2012, con 28.879 hectáreas de superficie forestal (sin considerar los daños a cultivos agrícolas).
  • Incendio de la Sierra de Gata (Cáceres) en 2015, con alrededor de 8000 hectáreas de gran valor ecológico arrasadas.
  • Incendio en Doñana (Huelva) en 2017, causado por una negligencia de una empresa carbonera, el cual arrasó más de 8000 hectáreas con áreas de gran valor ecológico afectadas.
  • Incendios en Galicia y Portugal en 2017, que arrasaron en total unas 30000 hectáreas. En Galicia, la mayoría fueron intencionados.
  • Incendio de Valleseco (Canarias) en 2019, originado por el deficiente mantenimiento de una línea eléctrica privada de la zona, arrasó alrededor de 10000 hectáreas y provocó la evacuación de unas 10000 personas.
  • Incendio de Navalacruz (Ávila) en 2021, con unas 22000 hectáreas calcinadas.
  • Incendio de Sierra Bermeja (Málaga) en 2021, arrasó casi 10000 hectáreas y se tardó 46 días en extinguirlo.
  • Incendio de la Sierra de la Culebra (Zamora) en 2022, que, aunque no es el más devastador de todos, arrasó con unas 25000 hectáreas. Bajo una ola de calor extremo no se alertó lo suficiente del riesgo de incendios. Asimismo, como dice Lourdes Hernández, experta en incendios forestales de la organización ecologista WWF, “allí hubo 40 grados de temperatura y una sequedad excepcional, junto a vientos racheados. En estas situaciones es imposible apagar el fuego, pues se vuelve demasiado peligroso para los bomberos”.
  • Incendios de Valdeorras y O Courel (Galicia) en 2022, que tuvieron lugar tras la extrema ola de calor de julio, en los cuales se calcinaron más de 10000 hectáreas, afectando a parques naturales y a personas que perdieron su vivienda e incluso la vida.
  • Incendio en el municipio de Vall d’Ebo, al noreste de Alicante, en agosto de 2022, que ha arrasado unas 13.000 hectáreas y ha quedado estabilizado tras casi una semana activo.
  • Incendio de Bejís, Castellón, también iniciado en agosto de 2022, ya ha arrasado casi 19.000 hectáreas y ha amenazado el Parque Natural de Sierra Calderona.

grafico superficie quemada peores incendios forestales en España

grafica numero incendios en España

¿Por qué ahora hay más super incendios?

Los importantes avances en los servicios de extinción del país, en la mayoría de los casos, acaban hoy con las llamas en los montes de forma rápida, antes de que lleguen ni siquiera a quemar una hectárea, por lo que no se notifican tantos grandes incendios que arrasan con muchas hectáreas. Sin embargo, esta solo es una parte de la realidad, pues a la vez que bajan los fuegos grandes, aumenta la proporción de los monstruos más peligrosos: los superincendios de tamaño excepcional que superan los medios de extinción. Aunque solo representan un 0,18% de todos los que se producen, se están volviendo cada vez más intensos, más voraces y son prácticamente inextinguibles.

Para Dalmau-Rovira, ingeniero forestal y director de la consultora ambiental Medi XXI GSA, precisamente esta alta eficacia de los servicios de extinción de las últimas décadas es uno de los factores que alimentan estos descomunales incendios, pues el fuego ha dejado de limpiar los bosques de forma natural. “Es la paradoja de la extinción: a medida que nos volvemos más eficaces apagando fuegos forestales, favorecemos la existencia de grandes incendios porque se acumula más material combustible”, asegura. “A esto hay que añadir que hemos excluido a los herbívoros y a los humanos de estos ecosistemas, que consumían parte de esa biomasa. Antes, estos grandes incendios eran imposibles porque la gente usaba la leña para cocinar y calentarse, pero hemos pasado de una sobrexplotación de muchas zonas forestales a principios de siglo XX, a un exceso de abandono en la actualidad”.

Al acumularse más material combustible en zonas forestales, los fuegos pueden convertirse en un infierno incluso sin llegar a dimensiones extraordinarias. Así lo asegura Dalmau-Rovira, que cuenta que en el Congreso Forestal Español celebrado en Lleida se puso como ejemplo el incendio de Castellví de Rosanes (Barcelona) de 2021, que ni aparece en la lista de grandes fuegos, dado que quemó 197 hectáreas. Los bomberos que acudieron a apagarlo el año pasado se quedaron perplejos al ver cómo las llamas generaban dos pirocúmulos, una de las peores pesadillas en un fuego (nubes convectivas que disparan su virulencia).

Marc Castellnou, jefe de Grupo de Actuaciones Forestales (GRAF) de los bomberos de Cataluña, está de acuerdo en que el mayor éxito en la eliminación de incendios “más dóciles” contribuye a fabricar otros “más extremos”, al favorecer no solo que haya mayor carga de material combustible sino también un paisaje forestal más continuo por donde pueden avanzar las llamas. Pero, además, este bombero cree que la mejora de los servicios de extinción está justamente tapando en las estadísticas la intensificación de los incendios, pues defiende que un fuego grande actual no es igual que otro que quemara las mismas hectáreas hace 40 años. “Nosotros tenemos una capacidad de extinción ahora que es casi tres veces la de los años ochenta”, señala el bombero.

Asimismo, el jefe del GRAF de los bomberos de Cataluña considera que la superficie ardida no es un buen indicador de cómo quema un incendio y aporta otras mediciones que dan una visión muy diferente, como la velocidad de las llamas o su intensidad. “Estos grandes incendios actuales son casi un 200% más rápidos de lo que eran, su velocidad media ha pasado de 0,8-1,2 kilómetros por hora a los 2,3 kilómetros por hora de hoy en día. Y la media de intensidad de los incendios de copa antes era de unos 8.000-10.000 kilovatios metro, pero ahora están superando los 60.000 kilovatios metro”, incide. “Estas son medidas reales de comportamiento de incendios y van en aumento sin discusión”, subraya Castellnou, que recalca que “en Portugal ha habido incendios de 140.000 kilovatios metro de intensidad y en la sierra de la Culebra se llegó a 90.000 kilovatios metro”.

Cada vez hay más vegetación y cada vez está más seca, un combustible listo para generar fuegos imposibles de apagar: no es un problema de medios, sino de gestión del territorio. La intensidad de estos grandes fuegos va en aumento y hay dos razones principales: el abandono del campo que es cada vez más pronunciado y el cambio climático que ha modificado las condiciones ambientales. Tener menos superficie dedicada a la agricultura y a la ganadería se traduce en que hay más combustible. Estamos perdiendo los campos de cultivo, que rompían la continuidad del bosque haciendo de cortafuegos. Además, ese combustible cada vez está más seco. Un motivo es la competencia entre las plantas, que cada vez son más numerosas y se tienen que repartir el agua disponible. Y otro, el propio cambio climático, que trae más olas de calor y sequías prolongadas. Asimismo, cabe indicar que en un 80% la gestión forestal es deficiente. Aunque en la superficie pública las administraciones están obligadas a tener planes de ordenación y prevención, la mayor parte de la propiedad forestal es privada.  Y a todo ello, se suma el peligro de construir casas y urbanizaciones en plena naturaleza, sobre todo en la zona mediterránea.

restos incendio Sierra de la Culebra

En cuanto a cómo frenar los superinciendios, la solución no son más medios aéreos o más mangueras, sino hacer una política de prevención más intensa, gestionar el monte, tratar los espacios naturales. Es necesario convertir el paisaje en un mosaico. Si un fuego está en una masa forestal y llega a una zona agrícola, o a una zona de extensivo, no va a progresar y los servicios de extinción van a poder abordarlo sin problemas.

Por su parte, Lourdes Hernández de WWF, considera necesaria una estrategia para el fomento de la ganadería extensiva sostenible y la mejora de las condiciones de trabajo de las personas que se dedican al pastoreo en los montes españoles.

Por tanto, la solución pasa por atacar la raíz del problema: corregir las ingentes acumulaciones de combustible y mitigar el cambio climático. Ambos objetivos parecen muy ambiciosos, pero no deberían suponer un gran coste. “Hay que redirigir la inversión en incendios forestales, asignar más recursos a gestión del territorio y menos a extinción”. Por otra parte, se pueden lograr nuevos recursos para la gestión del territorio con medidas que también combatan el cambio climático, por ejemplo, incentivar el consumo de madera en lugar de hormigón para la construcción, o en lugar del gas para la energía.

Fuentes: El País y El Confidencial

Los peores incendios forestales de España y por qué ahora se producen superincendios
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Los peores incendios forestales de España y por qué ahora se producen superincendios
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Las olas de calor que han afectado este verano a buena parte de la Península Ibérica, han traído consigo multitud de incendios a lo largo y ancho de la geografía española. Aquí os indicamos cuáles han sido los peores incendios forestales en España desde que se tienen registros y también os explicamos por qué cada vez hay más superincendios.
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Greenteach
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