
Los corales de las islas Galápagos han permitido mirar mucho más atrás de lo que alcanzan los registros instrumentales y comparar los episodios recientes de El Niño con los de siglos anteriores. El resultado es llamativo: los episodios de las últimas cuatro décadas han sido casi un 40% más intensos que los reconstruidos para la era preindustrial.
El Niño no es un fenómeno provocado por el cambio climático. Forma parte de una oscilación natural del sistema océano-atmósfera del Pacífico tropical. Un estudio, publicado el 27 de agosto de 2026 en Science, reconstruyó aproximadamente mil años de variabilidad de El Niño en el Pacífico oriental a partir de corales modernos y fósiles. Sus autores encontraron que los grandes episodios recientes destacan claramente frente a los registrados antes de mediados del siglo XIX, lo que indica que el calentamiento global parece estar amplificando la intensidad de esa variabilidad natural.
Los corales de Galápagos guardan un archivo del clima
Para reconstruir cómo se comportaba El Niño antes de que existieran termómetros y satélites, los investigadores analizaron 13 corales vivos y fósiles de las islas Galápagos, una región especialmente sensible a los cambios de temperatura asociados a este fenómeno.
Los corales crecen formando capas de carbonato cálcico, de forma parecida a como un árbol añade anillos. La composición química de esas capas cambia según las condiciones del agua en las que se formaron. En este caso, el equipo midió la relación entre estroncio y calcio y los isótopos de oxígeno, dos indicadores que permiten reconstruir variaciones de la temperatura superficial del mar. Así, pudieron comparar episodios recientes con otros ocurridos cientos de años atrás.
Tras esto, vieron que la intensidad de El Niño aumentó aproximadamente un 36,5 % respecto al periodo preindustrial, una diferencia que se concentra especialmente en las últimas décadas. Los registros mostraron además que los grandes episodios de los últimos 40 o 50 años sobresalen frente a un milenio en el que la intensidad fue, en general, más moderada.

Para los investigadores, esta perspectiva histórica es importante porque permite distinguir mejor entre la enorme variabilidad natural de El Niño y una posible tendencia asociada al calentamiento global.
El equipo también comparó los registros de los corales con simulaciones climáticas que incluían factores naturales como las erupciones volcánicas y las variaciones de la actividad solar. Esos factores no reprodujeron por sí solos un aumento de la magnitud observada en el último siglo.
El Niño sigue siendo natural, pero puede estar volviéndose más intenso
Sabemos que el aumento de la temperatura de los océanos puede alterar ecosistemas y procesos climáticos. El Niño es un ejemplo especialmente relevante porque los cambios que comienzan en el Pacífico tropical pueden terminar modificando lluvias, sequías y temperaturas en regiones muy alejadas.
En este caso, vieron que la intensidad reconstruida de El Niño aumentó en paralelo con el calentamiento de la temperatura global. Los autores consideran que, en conjunto, las evidencias apoyan que el calentamiento provocado por las emisiones humanas está reforzando esta oscilación natural.
Eso no significa que todos los futuros episodios tengan que ser extremos ni que el cambio climático determine cuándo se produce cada El Niño. El fenómeno seguirá mostrando una gran variabilidad de un evento a otro. De hecho, los propios investigadores señalan que los modelos climáticos todavía tienen dificultades para reproducir completamente el aumento observado en los corales.

La diferencia importa porque un El Niño más intenso puede amplificar sus efectos sobre el clima mundial. Dependiendo de la región, estos episodios se relacionan con fenómenos de clima extremo, como sequías, lluvias extremas, inundaciones, incendios, cambios en las pesquerías y alteraciones de los ecosistemas.
El estudio proporciona así una perspectiva poco habitual: en lugar de comparar el presente únicamente con unas pocas décadas de mediciones, utiliza los corales para situarlo dentro de casi mil años de historia climática. Y esa comparación muestra que los episodios recientes no parecen normales dentro de ese contexto. El Niño sigue siendo una parte natural del clima del planeta, pero el calentamiento global puede estar aumentando la fuerza con la que se manifiesta.
Fuentes: Julia E. Cole et al., Recent strengthening of eastern Pacific ENSO in the last millennium paleorecord, Science, 2026; y University of California, Santa Barbara.