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Mar Menor portada

De un día para otro, el Mar Menor se ha convertido en un cementerio de animales marinos. Miles y miles de peces y crustáceos han aparecido en la orilla muertos o agonizando. En este artículo, dilucidamos sus causas, la situación de La Manga del Mar Menor y qué acciones y medidas se pueden tomar como soluciones.

El Mar Menor y La Manga del Mar Menor: Importancia y Características

El Mar Menor es una albufera de agua salada del mar Mediterráneo, situada en la región de Murcia, al sureste de España, la cual está en comunicación permanente con el mar Mediterráneo por varios canales o golas naturales, las cuales ayudan a regular la salinidad y la temperatura de la albufera y permiten el intercambio de nutrientes y organismos marinos.

La albufera del Mar Menor está separada del mar Mediterráneo por una franja de arena de 22Km de longitud y entre 100 y 1200m de ancho, denominada La Manga del Mar Menor, la cual presenta varios cortes con las golas naturales. En su litoral, dispone de 73Km de costa, con playas de aguas trasparentes y poco profundas.

El Mar Menor se trata de la laguna salada más grande de Europa, con una extensión de180km2 y es un destino turístico de referencia, debido a sus características ambientales, su buen clima, la calidad de sus aguas, las inmejorables condiciones para la práctica de deportes náuticos, su tradición pesquera y minera combinada núcleos de población que ofrecen una amplia oferta gastronómica y de ocio, con restaurantes, resorts y hoteles destacables, como el Mar Menor Golf Spa.

Mar menor Murcia

Mar menor mapa

Con respecto a sus condiciones ambientales, la laguna del Mar Menor tiene varios espacios naturales protegidos por ley y numerosas figuras de protección, estando incluida en la lista Ramsar. Los fondos blandos de la laguna, se encuentran cubiertos principalmente por praderas de algas y fanerógamas marinas, no conociéndose otra laguna donde estas especies sean tan importantes. Además, el Mar Menor está rodeado por un gran número de ecosistemas litorales que no son zonas húmedas, como sierras costeras, playas y dunas, cabezos volcánicos e islas, de gran interés ecológico. Asimismo, en los humedales del Mar Menor y en otros ecosistemas de su entorno, existen también poblaciones de otras especies de fauna, flora, y hábitats naturales que gozan de la máxima protección en el ámbito de la Unión Europea, como el Fartet (pequeño pececillo incluido en el Catálogo Nacional de Especies Amenazadas), los saladares y estepas salinas, diversos matorrales y los bosquetes de Araar o Ciprés de Cartagena.

Y sumado a su interés ecológico, el Mar Menor tiene un indudable valor cultural, ya que atesora en su entorno vestigios paleontológicos, arqueológicos e históricos, que resumen la ocupación humana del Sureste Ibérico e incluso de todo el continente Europeo.

Senator mar menor

El Mar Menor contaminado: los peces muertos del Mar Menor. Causas

Por sus características ya descritas, cabe indicar que el equilibrio del ecosistema del Mar Menor es extremadamente frágil. A pesar de que en 1987 se aprobó una ley para proteger la albufera y su entorno, su falta de aplicación y su anulación en 2001, ha provocado que se hayan agravado extraordinariamente los problemas medioambientales de este espacio natural debido principalmente a la mediterraneización de las aguas del Mar Menor, a causa del ensanche y dragado del canal de Estacio en 1973 para permitir en paso a embarcaciones, la colmatación de la laguna por arrastre de sedimentos procedentes de la actividad minera y la deforestación;  la eutrofización o contaminación por nutrientes, principalmente nitratos, de la expansión de la agricultura de regadío en el entorno de la albufera, vertidos de aguas residuales de los municipio costeros, saturación urbanística de las costas y alteración de las condiciones naturales por construcciones, contaminación por hidrocarburos de embarcaciones a motor y remoción de fondos, cambios en los ecosistemas debido a cambios en las condiciones ambientales, y la aparición de especies invasoras desde el mar Mediterráneo.

Por otra parte, la última gota fría DANA sufrida en el mes de Septiembre, ha sido la gota que colmó el vaso de este desastre ecológico ya casi esperado, como una “crónica de una muerte anunciada”. Esta gota fría arrastró gran cantidad de residuos al Mar Menor, los cuales se juntaron con los contaminantes agrícolas ya presentes. Esto causó anoxia o falta de oxígeno en el agua, acabando con la vida de hasta tres toneladas de peces y crustáceos, los cuales fueron retirados de la playa de Villananitos de Lo Pagán en San Pedro del Pinatar (Murcia), de la zona de La Mota y La Puntica.

La falta de oxígeno llevó a los peces a acercarse a la orilla. Los ejemplares que agonizaban en la playa, pero seguían vivos, fueron trasladados a otras zonas del mar Menor donde las aguas tienen una mayor calidad, ya que el viento desplazó la zona de agua sin oxígeno hacia el norte.

Mar menor contaminado

Ante esta impactante situación, las autoridades murcianas y las administraciones quieren echarle la culpa a la DANA, mientras que los grupos ecologistas mantienen que la causa de la masiva muerte de peces en el Mar Menor se debe a «un desarrollo agrícola y urbanístico desaforado y la inacción de los responsables políticos», cuyos efectos ha multiplicado la gota fría, lo cual ya se veía venir desde hace tiempo, debido a los problemas ambientales citados anteriormente.

Desde 1998, los planes hidrológicos de la cuenca del Segura vienen advirtiendo de que el uso intensivo de aguas subterráneas desalinizadas para la agricultura intensiva y el posterior vertido de nitratos y fosfatos procedentes de los fertilizantes, podían alterar las condiciones de vida de la laguna, y así ha sido.

En 2016, el Mar Menor lanzó su primer grito de auxilio, cuando se convirtió en una “sopa verde” por el aumento del fitoplancton (microorganismos vegetales) debido a la excesiva cantidad de nitratos en el agua. La luz no llegaba al fondo y el 85% de la vegetación desapareció. En los años posteriores, las aguas recuperaron su transparencia y volvió la esperanza, pero en realidad fue como un espejismo, ya que en agosto de 2019 volvían a estar verdes las aguas, lo cual se remató con la mortandad de peces, ayudada por la gota fría.

El color verde del agua «es fruto de un proceso cuyo motor principal es el exceso de nutrientes de origen tanto externo como interno. Hay datos más que suficientes para asumir que hemos pasado de un estado oligotrófico (pobre en nutrientes) a otro eutrófico (rico en nutrientes) cuya reversión es muy complicada, e imposible a corto plazo».

La agricultura intensiva ha contaminado el terreno y las aguas subterráneas con nitratos procedentes de los abonos acaban en el Mar Menor y lo eutrofizan, es decir, suben los nutrientes que hacen crecer al fitoplancton, provocando una disminución del oxígeno. La poca o nula planificación urbanística, con unas redes de saneamiento mal diseñadas, multiplica el problema, que se está cronificando de tal forma que “en cualquier momento se pueden volver a desencadenar episodios agudos de mortandad de organismos”, advierte Juan Manuel Ruiz, científico del Instituto Español de Oceanografía (IEO).

Mar Menor eutrofizacion

Así pues, el aumento de la contaminación por residuos orgánicos y fertilizantes ha provocado la disminución de la calidad de sus aguas y de la producción pesquera. Los rellenos y obras costeras han alterado humedales, riberas y ensenadas, sustituyendo éstas y los tradicionales balnearios por puertos deportivos y playas artificiales. Los dragados para extraer arenas han contribuido a alterar los fondos marinos, favoreciendo su enfangamiento y la proliferación de algas. En la periferia de la laguna, el proceso urbanizador ha destruido dunas, humedales, sierras costeras, cultivos y paisajes tradicionales, llegando hasta los límites de los espacios naturales protegidos, donde la falta de una gestión efectiva permite que se realicen vertidos y otras actividades degradativas. En el litoral mediterráneo, las obras costeras y la alteración de los sistemas dunares provoca la regresión de las playas, que exige costosas inversiones en regeneración, alterando los fondos marinos de donde se extrae la arena.

Por su parte, los espacios naturales protegidos que disponen de algún tipo de gestión, se ven ocupados por cientos de miles de visitantes estivales que desbordan los escasos servicios de vigilancia e información, provocando una presión difícilmente sostenible sobre las especies y hábitats que teóricamente protegen.

Las cifras negras del Mar Menor se cuentan por miles de hectáreas. La Confederación Hidrográfica del Segura habla de 9.500 hectáreas ilegales de regadío (fuera de los perímetros autorizados de riego o sin permiso). La cifra que maneja la Fiscalía es de 20.000. Los conservacionistas denuncian que el crecimiento fue “empujado” por las administraciones públicas porque, aunque existían prohibiciones, el regadío creció hasta en lugares protegidos. Además, las grandes desaladoras como Valdelentisco y Torrevieja, no se han utilizado para el riego que se debía cubrir con el trasvase Tajo-Segura en momentos de déficit de agua, sino que se usaron para nuevos regadíos ilegales. Asimismo, “más de un millar de desaladoras estuvieron en marcha, y sus vertidos favorecieron la llegada de nitratos al Mar Menor, con la tolerancia de las Administraciones competentes hasta 2017”, denuncian WWF y ANSE.

Y por si esto no fuera poco, se sabe que ahora el Mar Menor está perdiendo conexiones con el Mediterráneo de forma acelerada. Usando imágenes por satélite, un grupo de investigadores ha comprobado que el principal canal natural (Las Encañizadas) que conecta ambos mares se ha cerrado en un 80%. Además, mediante un dron marino, han medido el fondo de lo que queda abierto. El promedio apenas llega a los 25 centímetros. Si esta puerta a la renovación del agua se cierra, la temperatura, salinidad, clorofila y turbidez podrían comprometer el futuro de la laguna.

Mar menor la manga

Manifestación “SOS Mar Menor” y medidas para salvar el Mar Menor

La inexistencia de una protección efectiva del Mar Menor no obedece ni a la falta de argumentos que la justifiquen ni a la ausencia de instrumentos legales, los cuales son numerosos, siendo de obligada mención la Ley de Protección y Armonización de Usos del Mar Menor, que desde el año 1987, dormita en algún departamento de la Administración Regional. Tampoco, parece que falte conciencia entre la sociedad, ni declaraciones públicas de los poderes implicados, sobre la necesidad, oportunidad y urgencia de salvaguardar el Mar Menor, y raro es el año en que no se celebran Jornadas, cursos, debates o mesas redondas para concluirlo. Pero lo que sí parece faltar es un claro compromiso de actuar en la planificación y ordenación de usos y actividades, y de invertir los recursos necesarios para llevar adelante dicha planificación.

El Mar Menor puede salvarse de ser un mar muerto. «Por sus singularidades hidrodinámicas y ecológicas tiene una gran capacidad de autorregulación y recuperación. Su mantenimiento depende precisamente de que sus comunicaciones con el mar Mediterráneo no sean excesivas, pero tampoco se pierdan completamente. Si se cortan las entradas de nutrientes y no se hacen dragados o vertidos indiscriminados, se recuperará, como mostró esta primavera y principios de verano, pero si no se toman medidas urgentes y estructurales para que la gestión de las aguas y de las actuaciones en la laguna sean las adecuadas, lo perderemos irremediablemente».

Así pues, el próximo miércoles 30 de Octubre  de 2019 en Cartagena, tendrá lugar la Gran Manifestación con el lema “S.O.S Mar Menor” que organiza la FAVCAC y convoca la Federación de AA.VV, Consumidores y Usuarios de Cartagena y Comarca “Fernando Garrido”, el Pacto por el Mar Menor, ANSE y Ecologistas en Acción, y a la que también se une Greenpeace, haciendo un llamamiento a toda la sociedad a que participe en dicha manifestación para “exigir a la clase política que tome medidas efectivas y comprometidas para salvar estas aguas».

El objetivo de dicha manifestación es reivindicar una solución inmediata para la situación que está atravesando el Mar Menor desde hace muchos años llegando ahora a estar al límite, con la muerte de miles de peces.

manifestacion SOS Mar Menor

En cuanto a las medidas que se están tomando ante este problema ambiental, el Ministerio para la Transición Ecológica (Miteco) tras una reunión con la Comisión de Seguimiento del Plan de Vertido Cero (el grupo de trabajo que también estudia un plan de eliminación de los contaminantes que se vierten en el Mar Menor),  con representantes del Gobierno y de la Región de Murcia, ha acordado una hoja de ruta con una serie de medidas de urgencia para frenar de inmediato los aspectos más peligrosos que afectan a la albufera.

El documento, que recoge medidas que ya estaban incluidas en el Plan de Vertido Cero, incluye acciones de reparación, control, seguimiento y sanciones para los 641 expedientes abiertos este año en la Cuenca del Segura. Sin embargo, «Muchas de las actuaciones del Plan de Vertido Cero, aunque se pongan en marcha ya no serán efectivas hasta dentro de mucho tiempo, ya que hay que visitar obras y redactar proyectos. Por eso y ante la emergencia, hay que ponerse a trabajar ya. La hoja de ruta sólo marca las prioridades», ha afirmado un representante del Miteco.

Además, a excepción de la reparación de una tubería en la Rambla del Albujón (prevista en dos semanas) o el cartografiado por teledetección y análisis de la zona (un mes), el documento no aporta fechas concretas y este es uno de los motivos de descontento del gobierno de Murcia.

Entre las medidas que tendría que aplicar la Región de Murcia estarían: la mejora de las prácticas agrícolas y ganaderas, el seguimiento de los expedientes sancionadores, la creación de filtros verdes en parcelas o la restauración de las zonas mineras antiguas. En cuanto a la ordenación del territorio, se prevé una actualización y revisión del plan urbanístico de los municipios de la zona, la mejora de los sistemas de saneamiento urbano y de las depuradoras. Y sobre los puertos deportivos, el documento plantea la posibilidad de sustituir o eliminar aquellas infraestructuras que mayores impactos provocan.

No obstante, en términos de protección medioambiental, aunque el Mar Menor es un humedal inscrito en lista Ramsar, forma parte de la Red Natura 2000, es un Lugar de Importancia Comunitaria (LIC), una Zona Especial de Protección para las Aves (ZEPA) y una Zona Especialmente Protegida de Interés para el Mediterráneo (ZEPIM), la comisión ha destacado en su escrito que «la existencia de estas figuras se ha revelado como insuficiente para preservar el área protegida».

Por otro lado, el Gobierno murciano (PP, con apoyo de C’s y Vox) ha anunciado que pondrá en marcha, antes de que acabe el año, una ley de protección integral de la albufera. Cabe indicar que la comunidad autónoma ya contó con una norma de esas características que trataba de blindar este espacio natural contra las agresiones del urbanismo desaforado y la agricultura, la cual estuvo vigente durante 14 años, hasta que el PP la derogó en 2001.

Asimismo, el pasado 10 de octubre, el Consejo de Gobierno murciano aprobó el Plan de Gestión Integral del Mar Menor y la Franja Litoral, que debió entrar en vigor en 2012, ya que lo exige la Unión Europea. El plan establece prohibiciones para construir nuevos puertos, límites de velocidad de los barcos o control de calidad de las aguas, entre otros. Medidas que se suman a las del decreto aprobado en febrero de 2018, que no ha entrado en vigor hasta este año.

muerte de peces mar menor

Está claro que para salvar el Mar Menor hay que intervenir sobre un modelo de desarrollo económico que tiene elevados costes ambientales. Las medidas llegan, obviamente, demasiado tarde, pero son imprescindibles para tratar de revertir un deterioro al que todos han contribuido.

Como posibles soluciones a aplicar para proteger el Mar Menor serían: retirar edificaciones para evitar dalos en riadas, separar las redes de aguas pluviales y fecales y redimensionar la red de alcantarillado, modificar y/o eliminar puertos deportivos, realizar una restauración ambiental en tramos de costa, evitar el cultivo en pendiente y recuperar la plantación horizontal o en bancales, eliminar el regadío ilegal, controlar la fertilización agrícola y reducir los abonos nitrogenados, eliminar los cultivos que ocupan las ramblas y recuperar antiguos cauces, aplicar las directivas de la U.E. sobre el agua y nitratos, y desarrollar el Plan Estratégico de Protección Integral del Mar Menor.

Fuentes: Wikipedia, El País (desconexión del Mediterráneo), El País (Asfixia), El Mundo, y La Sexta

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Problema de los peces muertos en las aguas del Mar Menor 2019
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De un día para otro, el Mar Menor se ha convertido en un cementerio de animales marinos. Miles y miles de peces y crustáceos han aparecido en la orilla muertos o agonizando. En este artículo, dilucidamos sus causas, la situación de La Manga del Mar Menor y qué acciones y medidas se pueden tomar como soluciones.
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