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LIFE IP Urban Klima 2050: el País Vasco se convierte en ejemplo europeo de adaptación climática basada en restauración

22/10/2026
Zona restaurada en el País Vasco utilizada como solución natural frente al cambio climático

El País Vasco (España) está llegando a la fase final de LIFE IP Urban Klima 2050, el mayor proyecto de acción climática de Euskadi. Impulsado desde 2019 con una inversión directa de unos 19,8 millones de euros, combina restauración de ecosistemas, renaturalización urbana, prevención de inundaciones, corredores verdes y medidas frente al calor extremo.

La Comisión Europea destacó el proyecto como un ejemplo de cómo trasladar la planificación climática a actuaciones concretas sobre el territorio. Según CINEA, más del 90 % de las acciones previstas ya están ejecutadas y el resto se completará antes del cierre del proyecto, previsto para finales de 2026.

Cabe destacar que  LIFE IP Urban Klima 2050 no se basa en una única solución. Sus actuaciones se distribuyen entre zonas urbanas y periurbanas, cuencas fluviales y costa, mostrando cómo la adaptación al cambio climático puede apoyarse en restaurar ecosistemas y recuperar procesos naturales.

Marismas, bosques inundables y playas más naturales

Uno de los ejemplos más claros está en Bakio, donde se han desarrollado soluciones basadas en la naturaleza que incluyen marismas interiores y bosques inundables. La Comisión Europea estima que estas actuaciones pueden evitar alrededor de 240.000 euros anuales en daños por inundaciones.

La lógica es sencilla: en vez de confiar únicamente en muros, canalizaciones u otras infraestructuras rígidas, determinados espacios naturales pueden almacenar temporalmente parte del agua, ralentizar su circulación y reducir la presión sobre las zonas urbanizadas. Esta forma de trabajar conecta con los procesos de renaturalización y restauración de ecosistemas, en los que recuperar funciones ecológicas puede aportar al mismo tiempo beneficios para la biodiversidad y para la protección frente a riesgos naturales.

En Zarautz, por su parte, se están retirando escalones de hormigón para permitir que parte de la playa recupere un funcionamiento más natural, mientras que el paseo marítimo se eleva para mejorar su protección frente a inundaciones y daños estructurales.

Marisma y bosque inundable restaurados para retener agua y reducir el riesgo de inundaciones

Parques que retienen agua y barrios preparados para el calor

La adaptación también se está trasladando a las ciudades. En Bilbao, las actuaciones en el parque Txinbo buscan mejorar su conexión con el río Cadagua y aumentar su capacidad para absorber y gestionar agua durante episodios de inundación. Este tipo de parques no actúa únicamente como zona verde. Cuando están diseñados para retener temporalmente agua, mejorar la infiltración y ofrecer espacio al río, pueden convertirse en una parte funcional de la infraestructura de adaptación urbana.

En Vitoria-Gasteiz, el proyecto ha impulsado el reverdecimiento de zonas del Casco Medieval para reducir el efecto de isla de calor urbana y mejorar el confort durante los periodos de altas temperaturas. La vegetación aporta sombra y evapotranspiración, dos mecanismos que pueden ayudar a reducir la temperatura en calles y plazas, además de aportar beneficios sobre biodiversidad, calidad del aire y bienestar.

También se ha creado un gran corredor verde alrededor del polígono industrial de Jundiz, con el objetivo de mejorar la conectividad ecológica, mantener actividades agrícolas y aumentar la resiliencia del entorno frente al cambio climático.

Adaptarse al clima también significa restaurar el territorio

LIFE IP Urban Klima 2050 reúne 23 entidades socias y 40 acciones concretas distribuidas por Euskadi. El proyecto no se limita a restauración ecológica: también incluye planificación climática, análisis de riesgos, gobernanza, energía, salud, movilidad y herramientas para mejorar la capacidad de las administraciones y de la ciudadanía para responder al cambio climático.

Sin embargo, las actuaciones basadas en la naturaleza son especialmente visibles porque muestran una idea cada vez más importante en adaptación: un ecosistema funcional también puede ser una infraestructura de protección. Así, una marisma puede amortiguar inundaciones, un bosque de ribera puede ralentizar el agua, un parque puede retener parte de una avenida y una red de vegetación urbana puede reducir el calor. Estas soluciones no sustituyen siempre a la ingeniería tradicional, pero pueden complementarla y aportar beneficios adicionales para la biodiversidad y el paisaje.

Parque urbano y corredor verde diseñados para reducir calor y gestionar mejor el agua de lluvia

Asimismo, la Comisión Europea señala que las lecciones aprendidas en Euskadi podrán transferirse a otros proyectos LIFE de adaptación climática. Ese carácter replicable es una de las razones por las que Life IP Urban Klima 2050 está siendo utilizado como referencia dentro de los proyectos estratégicos integrados del programa LIFE.

El resultado final todavía tendrá que evaluarse a largo plazo, especialmente frente a episodios climáticos extremos, pero el proyecto deja una conclusión clara: adaptarse al cambio climático no consiste únicamente en construir defensas, sino también en recuperar la capacidad del propio territorio para absorber agua, reducir temperaturas y mantener ecosistemas funcionales.

Fuentes: