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El fitoplancton puede incorporar contaminantes presentes en puertos y zonas costeras

17/10/2026
Fitoplancton microscópico en agua costera junto a un entorno portuario, representando la incorporación de contaminantes orgánicos

Cuando pensamos en contaminación marina solemos imaginar manchas de petróleo, plásticos flotando o vertidos visibles junto a la costa, pero una parte importante del problema puede empezar mucho antes y en una escala casi invisible: en el fitoplancton, el conjunto de microalgas y otros organismos microscópicos fotosintéticos que forman la base de buena parte de las redes tróficas acuáticas. Un estudio publicado en Marine Pollution Bulletin analiza precisamente cómo el fitoplancton puede incorporar contaminantes orgánicos presentes en desembocaduras y puertos pesqueros, como hidrocarburos aromáticos policíclicos (PAH), ftalatos y alquilfenoles.

Además, como veremos, el trabajo sugiere que no todas las comunidades fitoplanctónicas se comportan igual. Las diferencias en especies dominantes, tamaño celular, estructura de la comunidad y condiciones ambientales, pueden influir en qué contaminantes aparecen y en qué medida se incorporan.

Qué es el fitoplancton y por qué importa tanto

El fitoplancton está formado por organismos microscópicos que viven suspendidos en el agua y realizan fotosíntesis. Incluye grupos muy distintos, como diatomeas, dinoflagelados o cianobacterias fotosintéticas.

Aunque cada organismo individual es diminuto, en conjunto, el fitoplancton cumple funciones enormes:

  • Produce una parte importante del oxígeno del planeta;
  • captura dióxido de carbono;
  • alimenta al zooplancton;
  • sostiene los primeros niveles de muchas cadenas tróficas marinas y estuarinas;
  • participa en el ciclo de nutrientes y en la productividad pesquera.

Por eso, cualquier alteración en este nivel basal puede tener consecuencias que se propaguen hacia organismos mayores.

Representación científica de microalgas incorporando contaminantes orgánicos disueltos en el agua

Los puertos y las desembocaduras son puntos especialmente sensibles

Los puertos pesqueros y las desembocaduras concentran actividades y procesos que los convierten en lugares idóneos para estudiar contaminación. En ellos confluyen a menudo:

  • Aportaciones fluviales procedentes de zonas urbanas, agrícolas o industriales;
  • aguas residuales y escorrentía;
  • tráfico marítimo;
  • combustibles, aceites y operaciones portuarias;
  • materiales plásticos y aditivos químicos;
  • cambios frecuentes en salinidad, turbidez y materia en suspensión.

Todo eso crea una mezcla compleja de contaminantes potenciales y unas condiciones muy dinámicas para el plancton.

Las desembocaduras son, además, zonas de transición entre río y mar. Lo que llega desde tierra no se queda necesariamente en el sedimento o disuelto en el agua: parte puede interactuar con organismos vivos desde el primer momento.

Contaminantes encontrados en el estudio que pueden ser incorporados por el fitoplancton

Entre los compuestos señalados aparecen tres grupos especialmente relevantes:

  • PAH o hidrocarburos aromáticos policíclicos.
  • Ftalatos.
  • Alquilfenoles.

Los PAH pueden proceder de combustiones incompletas, derivados del petróleo, tráfico marítimo, combustibles y otras fuentes urbanas e industriales. Son compuestos muy estudiados por su persistencia y por sus posibles efectos tóxicos.

Los ftalatos se utilizan sobre todo como plastificantes, es decir, para aportar flexibilidad a determinados plásticos y otros materiales. Pueden liberarse al ambiente desde múltiples productos y terminar en aguas continentales y costeras.

Los alquilfenoles están relacionados con detergentes, procesos industriales y diferentes formulaciones químicas. También preocupan por su comportamiento ambiental y por sus posibles efectos biológicos.

Lo importante aquí no es solo su presencia en el agua, sino su incorporación por parte del fitoplancton.

Comunidad de fitoplancton en aguas costeras cercanas a un puerto pesquero

Cuando un contaminante está disuelto en el agua, una parte del riesgo depende de su concentración, persistencia y biodisponibilidad. Pero cuando ese compuesto entra en un organismo, la cuestión ecológica cambia. Si el fitoplancton incorpora esos contaminantes, estos pueden pasar al zooplancton que se alimenta de él, y desde ahí a larvas, moluscos, peces pequeños y otros niveles tróficos.

Esto no significa automáticamente que todos los compuestos vayan a biomagnificarse en todos los casos, ni que cada detección implique un riesgo directo e idéntico para toda la red alimentaria, pero sí indica una vía de entrada biológica que merece atención. En otras palabras, el interés del estudio está en mostrar que la contaminación puede comenzar a circular por el ecosistema desde organismos microscópicos que a menudo quedan fuera de la conversación pública.

No todas las comunidades de fitoplancton se comportan igual

Uno de los matices más interesantes del planteamiento es que la incorporación de contaminantes no parece ser uniforme. El estudio indica diferencias según las comunidades de fitoplancton presentes.

No todas las microalgas poseen la misma superficie celular, el mismo tamaño, la misma composición de membranas, la misma afinidad por determinados compuestos ni la misma relación con partículas y materia orgánica suspendida. Además, la propia estructura de la comunidad cambia según la estación, la salinidad, la disponibilidad de nutrientes, la turbidez o la influencia fluvial.

Por eso, una zona costera dominada por unas especies puede presentar un patrón de incorporación distinto al de otra en apariencia parecida.

Contaminación química y ecología no van por separado

Muchas veces hablamos de contaminación marina y biodiversidad como si fueran dos temas diferentes: por un lado los compuestos químicos, por otro lado los organismos vivos. Este tipo de investigaciones muestra justamente lo contrario: la química y la ecología están entrelazadas.

Un puerto o una desembocadura no es solo un lugar con ciertas concentraciones de contaminantes, sino un ecosistema donde esas sustancias interactúan con microorganismos, con partículas, con la luz, con la materia orgánica y con las fluctuaciones del agua.

Comprender esa interacción ayuda a explicar mejor por qué algunos contaminantes permanecen disponibles, cuáles se incorporan a organismos vivos y cómo puede modificarse su destino ecológico.

Escena conceptual de cadena alimentaria marina que comienza con fitoplancton y zooplancton en un entorno costero contaminado

Mirar el plancton para entender mejor el mar

El fitoplancton suele pasar desapercibido porque no lo vemos a simple vista. Sin embargo, sostiene buena parte de la vida marina y participa en procesos biogeoquímicos esenciales. Por eso, cuando descubrimos que puede incorporar PAH, ftalatos y alquilfenoles presentes en puertos y desembocaduras, no estamos ante una curiosidad marginal, estamos observando un posible punto de entrada de contaminantes en la base misma del ecosistema.

Asimismo, este trabajo también resulta útil para mejorar la evaluación del estado ambiental de puertos, estuarios y zonas costeras urbanizadas.

Hasta ahora, gran parte del seguimiento se ha centrado en medir contaminantes en agua, sedimentos o algunos organismos bioindicadores concretos, como moluscos. Incorporar el fitoplancton a este enfoque puede aportar una perspectiva complementaria:

  • Permite observar la contaminación en la base de la red trófica;
  • puede reflejar contaminantes biodisponibles;
  • ayuda a conectar la química ambiental con la ecología del ecosistema;
  • ofrece pistas sobre posibles rutas tempranas de transferencia biológica.

Fuentes: