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Greenteach

Groenlandia pierde un bloque de hielo de 76 km²: el mayor desprendimiento del glaciar Petermann desde 2012

03/11/2026
Vista aérea o satelital del glaciar Petermann tras el desprendimiento de un bloque de hielo

La Agencia Espacial Europea (ESA) ha confirmado un nuevo gran desprendimiento en el glaciar Petermann, en el noroeste de Groenlandia. Según las observaciones de Sentinel-1, el 4 de agosto de 2026 se separó una sección de 76 km² de su lengua de hielo flotante, dando lugar a un enorme iceberg tabular de hasta unos 150 metros de espesor.

Se trata de la mayor pérdida de hielo flotante de Petermann desde 2012 y del evento de desprendimiento más importante observado en el Ártico desde 2020.

Además, los investigadores siguen la evolución de otras dos grandes masas de hielo, de aproximadamente 97 y 87 km², que podrían desprenderse si las fracturas continúan avanzando.

Qué ha ocurrido en el glaciar Petermann

El glaciar Petermann es uno de los grandes glaciares de salida de Groenlandia y desemboca en el océano a través de una larga lengua de hielo flotante.

El propio historial de Petermann demuestra que estos procesos no son excepcionales. El glaciar ya protagonizó grandes desprendimientos en 2008, 2010 y 2012, aunque desde entonces su lengua flotante se había mantenido relativamente estable, con eventos menores.

La ESA explica que las imágenes radar de Sentinel-1 tomadas el 3 de agosto de 2026 ya mostraban un deterioro muy marcado a lo largo del eje central de esa lengua de hielo. Al día siguiente, la enorme masa se había desprendido del lado oriental del glaciar.

Los científicos llevaban años observando esta evolución. Desde 2019, un equipo internacional apoyado parcialmente por el proyecto ARCTEX de la ESA ha seguido el crecimiento gradual de fracturas y otros signos de inestabilidad. Las observaciones interferométricas realizadas en abril de 2026 ya habían detectado deformación interna y grietas que anticipaban cambios importantes en los meses siguientes.

Fracturas visibles en la lengua de hielo flotante del glaciar Petermann en Groenlandia

Por qué este bloque de hielo no equivale sin más a una subida del mar

Una lengua glaciar flotante es la parte del glaciar que se prolonga sobre el océano y ya está flotando sobre el agua. En este caso es importante evitar una confusión habitual: que se desprendan 76 km² de hielo no significa automáticamente que ese bloque vaya a elevar por sí solo el nivel del mar de forma directa y equivalente. La razón es que ese hielo ya estaba flotando y desplazando agua del mar.

Organismos como NSIDC y NASA recuerdan que la pérdida de plataformas o masas de hielo ya flotantes no eleva directamente el nivel del mar cuando se rompen o se derriten porque ya estaban en el océano.

Sin embargo, el problema que tienen es otro: estas estructuras actúan como una especie de freno para el hielo situado tierra adentro. Si la lengua flotante se debilita o retrocede, el glaciar que la alimenta puede perder parte de ese efecto de contención y acelerar el flujo de hielo apoyado sobre tierra hacia el mar. Y ese aporte adicional de hielo continental sí contribuye a la subida del nivel del mar a largo plazo.

Cómo Sentinel-1 puede seguir las grietas incluso de noche y con nubes

A diferencia de los satélites ópticos, Sentinel-1 usa radar, por lo que puede captar imágenes de día y de noche y a través de las nubes. Esto lo convierte en una herramienta especialmente útil para monitorizar glaciares remotos del Ártico, donde las condiciones meteorológicas y la falta de luz dificultan mucho la observación convencional.

ESA destaca, además, que el detalle del interferograma de Petermann fue posible gracias a imágenes radar de repetición de un día, obtenidas durante la fase en tándem de Sentinel-1C y Sentinel-1D. Ese ritmo permitió medir con gran precisión la propagación de las fracturas y los movimientos de la superficie del hielo en los días previos al desprendimiento.

Imagen de monitorización satelital del glaciar Petermann con grandes grietas en el hielo

Esta historia también recuerda que monitorizar el cambio climático no consiste solo en observar grandes pérdidas de hielo cuando ya han ocurrido. También implica seguir grietas, deformaciones y señales de inestabilidad que ayudan a anticipar lo que puede suceder después. En Petermann, de momento, el proceso podría no haber terminado.

El seguimiento de estos cambios encaja, además, con fenómenos más amplios del sistema climático, como la amplificación ártica y los posibles efectos del aporte de agua dulce y del deshielo sobre la circulación termohalina.

Fuentes: