
Cada día, millones de personas ponen una lavadora sin imaginar que, junto con el agua utilizada también se liberan miles de partículas microscópicas procedentes de los tejidos. Estas partículas, conocidas como microfibras textiles, inician un viaje silencioso que puede terminar a cientos o incluso miles de kilómetros de distancia, en ríos, lagos y océanos. Su presencia en el medio ambiente ha despertado una creciente preocupación científica y regulatoria por su capacidad para acumularse en los ecosistemas acuáticos e incorporarse a la cadena alimentaria. Por ello, ya son varios los países que han tomado la iniciativa de crear leyes para su control, como la Ley de Lucha contras las Fibras o microfibras textiles de Estados Unidos.
Las microfibras de la ropa sintética son microplásticos que, además, están recubiertas con sustancias químicas altamente tóxicas diseñadas para no eliminarse con el lavado. En cada lavadora se pueden liberar hasta 18 millones de microfibras, las cuales llegan a las plantas de tratamiento de aguas residuales, donde millones se vierten al océano cada día. Las que quedan atrapadas en la planta se trasladan a los cultivos en forma de biosólidos para su uso como fertilizante. Las microfibras se consumen ahora desde la base hasta la cima de la cadena alimentaria. Especies como el plancton, las lombrices de tierra y los seres humanos se ven amenazadas por estas partículas.
La Ley de Lucha contra las Fibras o microfibras textiles de Estados Unidos (HR 4694/S 2435), propuesta en el Senado por Jeff Merkley y en la Cámara de Representantes por Mike Levin, se ha presentado recientemente en Washington, exigiendo que todas las lavadoras nuevas incorporen filtros de microfibras para 2030. Con esta medida, las emisiones de microfibras pueden reducirse hasta en un 90%, lo que permite lavar la ropa sin contribuir a la contaminación por microplásticos.
El filtro de microfibras o sistema de filtración de microfibra que deben presentar las lavadoras, se refiere a una unidad de filtración para lavadora que: esté activa en todos los ciclos de lavado e integrada en el diseño de la lavadora como un filtro incorporado o incluida como un filtro en línea y se empaquete, venda e instale con la lavadora.
Asimismo, el Administrador, conjuntamente con el Secretario de Energía de EE.UU., garantizará que, a partir del 1 de enero de 2030, no se venda ni se ofrezca a la venta ninguna lavadora nueva en los Estados Unidos a menos que cumpla con los siguientes requisitos:
- Contenga un sistema de filtración de microfibra con un tamaño de malla no mayor de 100 micrómetros o que cumpla con otra norma que determine el Administrador, conjuntamente con el Secretario de Energía, en un procedimiento reglamentario para proporcionar una eficacia igual o superior en la reducción de la contaminación por microfibras en comparación con un sistema de filtración de microfibras con un tamaño de malla no superior a 100 micrómetros.
- Que lleve una etiqueta visible para el consumidor, en forma de pegatina o cualquier otro tipo de etiqueta, que incluya la siguiente declaración: “Aviso: Esta lavadora contiene un filtro para capturar microfibras. Revise el filtro periódicamente y deseche la pelusa capturada en un contenedor de basura”, o una etiqueta similar según lo determine el Administrador, conjuntamente con el Secretario de Energía, en un procedimiento reglamentario.
De lo contrario, según indica la Ley de Lucha contra las Fibras o microfibras textiles de Estados Unidos, toda persona que infrinja los requisitos será sancionada por el Administrador con una multa civil de: en caso de la primera infracción, no más de $10,000; y en caso de cada infracción subsiguiente, $30,000.
Además, con esta Ley, en Washington también se financia la investigación científica sobre el impacto en la salud humana, el medio ambiente y las comunidades afectadas por microplásticos.
Fuente principal: Congress.gov