Saltar al contenido
Greenteach

Desastrosa riada en Nepal y Tibet: ¿por qué ha ocurrido?

01/09/2026
devastación tras la riada de Nepal y Tibet, portada

El miércoles 26 de agosto de 2026 una riada masiva golpeó el norte de Nepal. La inundación dejó un paisaje desolador a su paso y causó más de 680 personas fallecidas y más de 3000 desaparecidas. A continuación, indagamos las causas de dicha riada en Nepal y Tibet.

El Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS, por sus siglas en inglés) registró inicialmente un evento sísmico de magnitud 5,2 a las 08:37 hora local de Nepal —02:52 GMT— poco antes de la llegada de la riada, lo cual hizo pensar, en un principio, que la fuerte riada en Nepal y Tibet fue la consecuencia de un terremoto; sin embargo, más adelante, el organismo científico confirmó que fue en realidad un colapso glaciar y un flujo de escombros lo que provocó impactos catastróficos aguas abajo, por lo que el movimiento telúrico fue uno de los signos surgidos del desastre original, pero no el origen.

Las autoridades nepalíes, respaldadas por el Departamento de Meteorología y el Centro Internacional para el Desarrollo Integrado de las Montañas, sitúan el colapso en la montaña Langtang Lirung, en Nepal.

En el trayecto río abajo de la avalancha, se formó un GLOF (Glacial Lake Outburst Flood o Inundación por Desbordamiento de Lago Glacial): una inundación repentina provocada por el desborde o ruptura de la barrera de un lago glaciar, que adquirió aún más fuerza con los ríos y la presa con los que se topó.

No obstante, lo que se precipitó en el Himalaya no era un lago glaciar reconocido con anterioridad, sino el deshielo de un bloque glaciar que formó un lago momentáneo cuando el agua se acumuló tras una barrera natural de rocas, lodo y hielo, que se conoce como morrena. La pared natural de la montaña cedió y el agua acumulada cayó hacia el valle desde unos 5.200 metros de altura en pocos minutos, arrastrando rocas, lodo, árboles y estructuras.

Los expertos lo llaman un «tsunami desde el cielo» por su enorme velocidad y poder destructivo. El glaciar colapsado tuvo en torno a un kilómetro de caída libre de una ingente cantidad de hielo y de rocas, que luego fue bajando rápidamente hacia el caudal del río en otros 3.000 metros de caída, lo que provocó una aceleración brutal y que generó la riada que luego afectó a toda la zona. En apenas siete minutos recorrió unos 20 kilómetros.

«Mil metros más abajo, en lo que es el circo glaciar, muy rápidamente se licuó de agua y fue circulando hasta un valle principal donde probablemente también llegó a frenar el cauce del río que ya bajaba. Y todo eso luego colapsó rápidamente en esas imágenes bestiales y terroríficas que hemos podido ver en la frontera entre Tíbet y Nepal y desde la alta montaña hacia, poco a poco amortiguando cada vez más abajo, las llanuras de Nepal e India”, explica el geógrafo y glaciólogo, Eñaut Izaguirre, que se encontraba realizando un trekking de 18 días en el macizo del Annapurna en Nepal en el momento del desastre.

mapa que indica dónde ocurrió la riada de Nepal y Tibet

Cabe señalar que los glaciares colapsan como algo inherente a su propia naturaleza. Sin embargo, algunas veces se debilitan de una forma más rápida, con el cambio climático como el principal motor de ese deterioro.

Según Izaguirre, “el cambio climático provoca que estas masas de hielo y nieve estén cada vez más vulnerables, lo que puede hacer más frecuentes desprendimientos de este tipo. Además, en Nepal hay muchos glaciares a temperatura cercana a los cero grados, lo que produce mucha agua dulce que afecta a su estructura y su estabilidad”.

Consecuencias de la riada en Nepal y Tibet y el alto riesgo de que se produzca una segunda riada

El derrumbe del glaciar fue tan potente que se llevó consigo una presa, momento en el que la energía del material arrastrado originó un fenómeno sísmico de magnitud 5,2.

En Kalikhola, cerca de la frontera con el Tíbet, el nivel del agua alcanzó los 12,3 metros, según las autoridades. «Por delante se ha podido llevar a muchas viviendas e infraestructuras, a muchos valles de unas comunidades que al final lo que hacen es construir donde pueden en las zonas más planas y fértiles y, lamentablemente, las operaciones de rescate llevarán un tiempo y todo esto dejará una huella y una tragedia muy, muy grande en Nepal», lamenta Izaguirre.

La riada en Nepal y Tibet ha destruido o dañado 35 puentes para el tráfico rodado, 45 puentes colgantes y 40 kilómetros de carreteras asfaltadas en Nepal, lo que complica el acceso a las zonas afectadas.

La frontera de Gyirong es el principal paso para turistas y mercancías entre China y Nepal. La infraestructura ya había quedado dañada en julio de 2025 por otra inundación repentina, probablemente causada por el desbordamiento de un lago glaciar. El paso había reabierto completamente el 1 de enero de este año, pero ha vuelto a quedar inutilizado.

No obstante, en las primeras horas se logró rescatar a numerosas personas, muchas de ellas extranjeras. Las zonas afectadas reciben visitantes de todo el mundo en busca de rutas de montaña y sus lugares de peregrinación. En el distrito de Rasuwa se encuentra el lago sagrado de Gosaikunda, un importante lugar de peregrinación para hindúes y budistas. La afluencia de visitantes a esta zona aumenta la preocupación por las personas que todavía no han podido ser localizadas. Exteriores insiste en que dos españoles siguen en paradero desconocido.

mujer local caminando por la zona devastada de la riada de Nepal y Tibet

El Centro Internacional para el Desarrollo Integrado de las Montañas en Nepal ha advertido que podrían producirse inundaciones secundarias en los próximos días debido a los escombros arrastrados hacia los sistemas fluviales; pero lo más importante es que, las autoridades chinas han emitido una advertencia sobre el «alto riesgo» de que un embalse se rompa tras el deslizamiento de tierra.

La barrera de agua que ha causado los nuevos sedimentos tiene unos 150 metros de longitud y entre 40 y 50 metros de altura. El embalse podría alcanzar los tres millones de metros cúbicos de agua en los próximos tres días debido a las continuas lluvias, y su rotura podría causar más daños en la zona ya devastada del paso fronterizo de Gyirong.

La Cruz Roja afirmó que las alertas por una segunda inundación mantienen a la población y a los equipos de emergencia «en vilo».

Los investigadores sostienen que una mejor cooperación transfronteriza es esencial, ya que muchos de estos peligros se originan en zonas remotas del Tíbet antes de afectar a Nepal. Asimismo, a largo plazo, los expertos consideran que reducir la exposición al riesgo puede ser la defensa más eficaz. «Los asentamientos ubicados en las riberas de los ríos también pueden ser reubicados mediante la identificación de las zonas de alto riesgo», señalan.

Fuentes: rtve y BBC