
La biodiversidad no solo determina cuántas especies viven en un ecosistema: también puede influir en su capacidad para seguir funcionando cuando llegan condiciones extremas. Un estudio publicado en Nature Ecology & Evolution muestra que este efecto puede ser especialmente importante en los pastizales de regiones más áridas sometidos a sequías extremas.
El trabajo reúne datos de 75 experimentos de biodiversidad realizados en pastizales y bosques de distintas partes del mundo durante periodos de entre 2 y 23 años. Al comparar la productividad vegetal con episodios de sequía y calor extremo, los investigadores comprobaron que una mayor diversidad de plantas favorecía especialmente la productividad durante las sequías más intensas en los pastizales más secos.
Por qué la biodiversidad ayuda más a los pastizales secos durante una sequía
Los autores encontraron que en los pastizales más áridos, conforme aumentaba la duración de las sequías extremas, también se reforzaba el efecto positivo de la diversidad vegetal sobre la productividad.
La clave está en lo que los ecólogos denominan complementariedad. Una comunidad formada por varias especies puede utilizar los recursos de formas diferentes o incluso facilitar que otras plantas los aprovechen. Por ejemplo, distintas especies pueden explorar capas diferentes del suelo con sus raíces, crecer en momentos distintos del año o responder de manera desigual cuando empieza a faltar agua.
El estudio no midió directamente cada una de esas estrategias radiculares o fenológicas en todos los experimentos, pero sí encontró que los efectos de complementariedad aumentaban en los pastizales más áridos durante las sequías extremas. Esto sugiere que las diferencias entre especies y sus interacciones adquieren mayor importancia cuando el agua se convierte en un recurso especialmente escaso.
En ambientes menos áridos, en cambio, el patrón tendía a depender más del llamado efecto de selección: comunidades diversas tienen más probabilidades de incluir alguna especie especialmente productiva que termina dominando buena parte de la producción vegetal.

Cuando falta mucha agua, los nutrientes pasan a segundo plano
Otro resultado relevante es que la cantidad de nutrientes disponibles en el suelo no mostró una influencia detectable sobre el efecto de la biodiversidad durante las sequías o los episodios de calor extremo. En las condiciones analizadas, la aridez resultó mucho más importante que el contexto nutricional.
Esto encaja con una limitación básica de las plantas: por rico que sea un suelo en nitrógeno, fósforo u otros nutrientes, si el agua disponible cae por debajo de determinados niveles, la productividad queda limitada principalmente por el estrés hídrico. Los nutrientes siguen siendo necesarios, pero no pueden compensar por sí solos una falta extrema de agua.
Los investigadores tampoco encontraron un patrón equivalente para los episodios de calor extremo considerados de forma aislada. El efecto dependiente de la aridez apareció sobre todo con la duración de las sequías, lo que refuerza la idea de que el agua disponible es una de las restricciones más directas sobre la productividad vegetal.
En los bosques, además, no se detectó con la misma claridad que una mayor diversidad reforzase la productividad durante sequías extremas en las zonas más áridas. Los propios autores piden cautela al interpretar esta diferencia, ya que el conjunto de datos forestales incluía menos experimentos y registros temporalmente más gruesos que el de los pastizales.
Más diversidad no evita la sequía, pero puede hacer un ecosistema más resistente
El resultado no significa que añadir especies permita inmunizar un pastizal frente a cualquier sequía. Una falta prolongada de agua puede reducir la productividad incluso en comunidades muy diversas. Lo que muestra el estudio es que, dentro de los experimentos analizados, la diversidad ayudaba a mantener mejor el funcionamiento precisamente allí donde la sequía actuaba sobre pastizales ya adaptados a ambientes relativamente áridos.
Esto tiene implicaciones para la conservación y la restauración. Si distintas especies aportan estrategias ecológicas complementarias, simplificar una comunidad vegetal puede eliminar parte de esa capacidad de respuesta. Mantener o recuperar diversidad podría ser especialmente útil en pastizales expuestos a una creciente variabilidad climática y en regiones donde la degradación del suelo puede terminar favoreciendo procesos de desertificación.

Aun así, los autores señalan una limitación importante: los experimentos de pastizales se concentraron principalmente en Europa y Norteamérica y no representan bien algunos de los pastizales más áridos del planeta, ni gran parte de Asia, los trópicos o el hemisferio sur. Por tanto, los resultados no deben extrapolarse automáticamente a todos los ecosistemas secos del mundo.
La conclusión general es más prudente y, al mismo tiempo, relevante: en los pastizales secos analizados, la biodiversidad puede aportar una especie de “seguro ecológico” durante las sequías extremas, porque una comunidad con estrategias diferentes tiene más posibilidades de seguir aprovechando los recursos disponibles cuando las condiciones empeoran.
Fuente principal: Nature Ecology & Evolution.