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Greenteach

Un nuevo método con triazoles reduce hasta un 54% las emisiones de óxido nitroso en campos de arroz

05/11/2026
Campo de arroz utilizado para estudiar las emisiones de óxido nitroso del suelo

Un equipo internacional de investigadores ha identificado una nueva forma de reducir las emisiones de óxido nitroso (N₂O) procedentes de suelos agrícolas. El estudio, publicado en Nature Communications, logró recortes de entre el 33% y el 54% en arrozales reales mediante compuestos capaces de bloquear una vía concreta de producción microbiana de este gas.

Los resultados son relevantes porque el N₂O recibe mucha menos atención que el CO₂, pese a ser un potente gas de efecto invernadero y estar estrechamente ligado al uso agrícola del nitrógeno.

Un inhibidor dirigido a la desnitrificación del suelo

El trabajo no plantea simplemente aplicar menos fertilizante, sino actuar sobre uno de los procesos biológicos que transforman ese nitrógeno en gases que terminan en la atmósfera.

Parte del nitrógeno que llega al suelo a través de fertilizantes es transformado por microorganismos dentro del ciclo del nitrógeno, donde uno de esos procesos es la desnitrificación, a través de la cual compuestos nitrogenados pueden terminar convertidos en gases como N₂ y N₂O.

Los investigadores se centraron en una vía de desnitrificación asociada a hongos del suelo. Mediante estudios estructurales identificaron compuestos triazólicos capaces de inhibir la enzima P450Nor, implicada en la formación de óxido nitroso por estos microorganismos.

En los ensayos de laboratorio, esta estrategia redujo entre un 85% y un 100% el N₂O procedente de la desnitrificación que estaban estudiando. El paso decisivo fue comprobar si el efecto podía mantenerse fuera del laboratorio.

Equipo científico midiendo emisiones de óxido nitroso en un campo de arroz

La reducción alcanzó hasta un 54% en arrozales reales

El equipo trasladó después el experimento a campos de arroz. Aplicando los triazoles en una cantidad equivalente al 0,05% del nitrógeno aportado como fertilizante, las emisiones de óxido nitroso se redujeron entre un 33% y un 54%.

La diferencia entre los resultados de laboratorio y los obtenidos en campo recuerda por qué es importante no extrapolar directamente los ensayos controlados a toda la agricultura. En un suelo real intervienen temperatura, humedad, comunidades microbianas, manejo agrícola y numerosos procesos del nitrógeno que no pueden reproducirse completamente en condiciones de laboratorio.

Aun así, lograr reducciones de esta magnitud en parcelas reales convierte el resultado en una vía especialmente interesante para la mitigación climática agrícola. Además, complementa otras estrategias ya estudiadas, como los inhibidores de la nitrificación, que actúan sobre una etapa distinta de las transformaciones microbianas del nitrógeno.

Un resultado prometedor, pero todavía experimental

El óxido nitroso es especialmente relevante porque permanece mucho tiempo en la atmósfera y tiene un efecto de calentamiento muy superior al del CO₂ por unidad de masa. Asimismo, el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente señala, además, que la agricultura, especialmente los fertilizantes sintéticos y el estiércol, constituye su principal fuente antropogénica.

Este estudio muestra que reducir las emisiones agrícolas de N₂O no depende únicamente de disminuir la cantidad de fertilizante. Mejorar la eficiencia del nitrógeno y actuar sobre las rutas microbianas que producen el gas puede abrir otras vías para reducir emisiones sin renunciar necesariamente a la productividad agrícola.

Suelo de arrozal y raíces donde microorganismos transforman compuestos de nitrógeno

Sin embargo, todavía no estamos ante una solución lista para aplicarse de forma generalizada. El propio trabajo presenta los triazoles como inhibidores prometedores y será necesario evaluar su funcionamiento en más cultivos, tipos de suelo, climas y sistemas de manejo, además de estudiar sus posibles efectos a largo plazo sobre los microorganismos del suelo y el ecosistema agrícola.

Por tanto, el dato del 54% debe entenderse en su contexto: es la reducción máxima observada en los arrozales experimentales del estudio, no una estimación de lo que podría reducirse automáticamente en toda la agricultura mundial.

Fuentes: Nature Communications y Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (UNEP).